Inicia sus labores el nuevo Responsable Diocesano de Laicos, Ing. Virgilio Toledo López con su nuevo equipo
El día 26 de marzo de 2006 nos encontramos los miembros del Consejo Diocesano de Laicos de la diócesis de Pinar del Río en la Casa Diocesana Ntra. Sra. de Loreto para comenzar la presentación de los temas de la convocatoria y dar la bienvenida y apoyo al nuevo Equipo Diocesano y su nuevo Responsable, el Ing. Virgilio Toledo López.
Motivo de reconocimiento fraternal fue la transparencia y sinceridad, que siempre ha caracterizado al hermano Virgilio Toledo, Responsable del Consejo Diocesano de Laicos, al presentarnos a debate los objetivos propuestos para este período. A todos nos agradó la forma honesta y profunda con que nuestro hermano Toledo supo confesarnos, con una natural transparencia humana y sincera, sus inquietudes, sus dudas, los desafíos de un laico y sus responsabilidades.
Supo trasmitirlo con la fuerza de la verdad y la humildad compartida. Esa cualidad sirvió de testimonio y estímulo a los participantes, tanto a los más jóvenes como a los menos jóvenes, que supimos sentir la presencia de esa fibra humana de inspiración, motivación personalista, liberadora y cristiana que nos conmovió y nos instó al optimismo, al entusiasmo en la esperanza, para la faena recién iniciada y su proyección.
Los objetivos aprobados para este nuevo período son los siguientes:
1- Promover la creación de Comunidades de Participación y de discernimiento de Vida entre los laicos para vivir y cultivar la fe mediante acciones que contribuyan a tomar conciencia de la necesidad e importancia de las mismas.
2- Brindar formación general y especializada a los laicos para que asuman su compromiso evangelizador en un ambiente específico según su vocación.
Podemos asegurar que el Espíritu Santo condujo al Consejo hacia la necesidad de ir a las raíces del cristianismo en el compartir profundo, alegre y responsable de nuestras vidas de laicos comprometidos con esta Iglesia cubana y nuestro sufrido pueblo que tanto amamos.
Karina Gálvez, miembro del nuevo equipo, animó las valiosas reacciones y debates luego de la presentación de los objetivos para esta etapa de tres años que fueron expuestos al enriquecimiento y la aprobación de todos. Sirvió de motivación a la reflexión inicial un material titulado El arcoiris que dio pie a la necesidad de ver la diversidad y al mismo tiempo la finalidad como unidad que pueden servir al cristiano para cohesionar y compartir las cualidades, carismas, vocaciones, fortalezas y debilidades de las que se extraen resultados increíbles en la fe, mediante el pan eucarístico de la unidad, alimento del espíritu y la vida compartida en esa mística trilogía.
Luego de un receso se inició el Tema central:- “La necesidad e importancia de las comunidades de participación y de vida”, es decir, de esos grupos de laicos cristianos que comparten el pan, la fe y la vida en pequeñas comunidades y se reúnen para ello cada semana. Sirvieron para la reflexión unos variados y bien preparados materiales de reflexión que contenían fundamentación bíblica y antropológica, materiales del Magisterio de la Iglesia y fragmentos del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.
Esta parte de los trabajos fue muy fructífera para la mayoría de los participantes que no contaba con una experiencia de esta naturaleza. A la 11:30 se llevaron a cabo las reacciones y debates conducidos por Rafael Capote, también miembro del nuevo Equipo.
Después de las 2:00 de la tarde comenzó la presentación de testimonios, experiencias positivas y dificultades de la vida en comunidad por parte de personas que tienen estas vivencias de Grupos de vida y discernimiento. Fueron presentadas con gran emotividad, sentido de pertenencia y entrega.
Los resultados revividos en los relatos de experiencias particulares de varios grupos que ya han transitado por ellas, fueron realmente conmovedores por la transparencia y eficacia de los mismos. Se invitaró miembros de otras comunidades como la de San Egidio, comunidad de fe y de vida de jóvenes de diversos ambientes sociales. Javier Valdés contó sus valiosas y emocionantes experiencias en un grupo de jóvenes católicos muy comprometidos con la Iglesia, así como también María de los Ángeles, en nombre de los miembros de la comunidad del Brujo en Candelaria; y Karina, Virgilio y Dagoberto a nombre de otro grupo de vida que funciona en Pinar desde hace 10 años.
Fue una tarde muy fructífera y emocionante que nos hizo sentir más cercanos y unidos en el compartir fraterno de nuestras responsabilidades como cristianos comprometidos, dispuestos a nuevos retos en el andar, identificados en el camino de la fe, la espiritualidad, la donación y el servicio a Cristo y su Iglesia.
Confiamos que la Gracia Divina ilumine la fe y voluntad de los laicos pertenecientes a este Consejo al caminar unidos en el alimento del Espíritu para luego llevarlo hasta cada uno de los rincones de sus lugares de origen y experimentar, junto a sus pequeñas comunidades, la fe y la vida compartida en espíritu de comunión y servicio.
Reafirmemos nuestras responsabilidades laicales encarnados en nuestra sociedad y comprometidos con ella por los sacramentos recibidos en el seno de nuestra querida Iglesia y para bien del pueblo de Cuba.
Aproximadamente a las 4:00 de la tarde tuvimos el honor de compartir la Eucaristía en la Misa presidida por nuestro querido Pastor y Obispo José Siro, quien nos instó, como buen padre en su homilía, a ser mejores cristianos en el ser, el sentir y el compartir, para ser testimonio en el compromiso de Fe y de Vida para que nuestra querida Iglesia, pinareña y cubana, sirva mejor a este pueblo que vive momentos tan difíciles
Así en el tiempo del canto de despedida, se fueron fundiendo los abrazos y apretones de mano y las gracias por haber estado juntos en tan hermoso y enjundioso compartir, hasta que se produzca el próximo encuentro y puedan apreciarse los frutos de los primeros pasos aprendidos en este peregrinar /Humberto J. Bomnín Javier
Revista Vitral Marzo y Abril de 2006