jueves, 07 de diciembre de 2006
por Shelyn Rojas Shelyn2005@hotmail.com

LA HABANA, Cuba - Diciembre de 2006 (www.cubanet.org) - En el 1959 la mayoría de los religiosos de la isla cambiaron los cuadros del Sagrado Corazón de Jesús por los del líder rebelde joven, barbudo y vestido de verde. Este sería el vaticinador a adorar a partir de ese momento. Algunos pedían perdón y escondían las imágenes sagradas que los comprometían. Otros fueron perseguidos por defender su fe. Terminaron presos o en el exilio.

Décadas después, en 1991, el líder rebelde dio 'riendas sueltas' a los religiosos y hasta los admitió en el Partido.

Tales riendas no serían tan sueltas. De una forma u otra debían estar afiliados al gobierno. De no estar de acuerdo, serían perseguidos como los primeros creyentes. La diferencia estaba en que ya se podía tocar un tambor a Yemayá o sacrificar animales a algún santo africano. Claro, siempre con el consentimiento del poder absoluto.

Los católicos no tuvieron esa oportunidad. No pudieron celebrar la Navidad ni peregrinar con la imagen de la Virgen por las calles hasta después de la visita del Papa Juan Pablo II. Un acontecimiento que nunca olvidaré. Fue en la plaza de José Martí, la antigua Ermita de los Catalanes. El día de la misa del Santo Padre se escucharon gritos de libertad.

Y así la isla fue evolucionando con respecto a la religión.

Una de las creencias más escondidas practicadas en la isla ha sido la de los seguidores de Buda. Gracias al comercio con los chinos, ¿podrán las instituciones Budistas darse a la luz? No sé. Los comunistas chinos hostigan lo mismo a budistas, cristianos que a seguidores de Falung Gong.

Aquellos que traicionaron a sus avatares y a su fe, no pensaron al hacerlo, que sólo eterno es, llámenlo como lo llamen, Dios.

Pregunto a aquellos que abandonaron su fe: ¿De quién colgarán los cuadros dentro de unos años?
Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 11 de diciembre de 2006 | 15:12
Yo tengo un tio en La Habana que en los `70s tenia un cuadro: Por un lado El Sagrado Corazon, y por el otro a El Sagrado Comandante.
Lo viraba segun la visita que tuviera.
Esa fue mi primera leccion practica de "supervivencia revolucionaria". Todavia siento asco al recordar tales cosas.
juanbalsero@yahoo.com
Texas USA