lunes 2 de abril de 2007 17:05:00
Fuente: El País, España
Cardenal Ortega: 'En este momento delicado Cuba necesita diálogo, no presión'
"[El cardenal Jaime] Ortega sabe que vivir en Cuba obliga a hablar de política. Y de igual modo que a un escritor o a un cineasta cubano se le pregunta por la revolución antes que por su obra, de un alto dignatario de la Iglesia como él se espera que hable poco del reino de los cielos y más de Fidel Castro y del cambio que se adivina. Concede, por ello, escasas entrevistas. Atiende ésta en momentos especialmente relevantes para su país, ocho meses después de que Castro delegara provisionalmente todos sus poderes…".
"'Debemos complacernos de que en esta nueva situación haya reinado la tranquilidad', dice el cardenal. 'Al principio, cuando el presidente cubano cayó enfermo, algunos creyeron que podría sobrevenir una crisis interior que llevara a una situación difícil a nuestro país. Los obispos hicimos votos entonces porque ninguna interferencia externa y ningún tipo de crisis interna pudiera alterar la paz y la convivencia. Así ha sido, y es lo mejor'".
"…Hoy, dice el prelado, puede comprobarse que 'se ha avanzado, aunque lentamente'. La entrada de religiosos extranjeros a la isla ya no es un problema grave, cada vez se conceden más permisos. Se han podido reparar algunas iglesias y crear más de 900 casas-misión en todo el país, si bien, observa el cardenal, 'es necesario aún que se puedan construir nuevos templos'. Los medios oficiales de comunicación, antes vedados a la jerarquía, han ofrecido algunos espacios radiales a los obispos en fechas señaladas, 'pero sería deseable que estos espacios se sistematizaran y tuvieran alcance nacional'".
"La Iglesia tiene unas 30 publicaciones propias en toda la isla, y aunque alguna —como la revista Vitral— es bastante crítica con el Gobierno, se han mantenido pese a las fricciones. 'Un signo positivo', según Ortega. Desde luego, hay reivindicaciones, como el acceso a la educación, no satisfechas. La Iglesia no renuncia a esta vieja demanda pero, afirma, 'no está entre las cosas que, de forma realista, puede pensar en obtener en un futuro inmediato' (…) Critica que 'a veces, desde ámbitos conocidamente laicistas en el extranjero, se reclama que la Iglesia en Cuba intervenga con una marcada intención política'...".