lunes, 30 de julio de 2007
Respuesta a La opinión de T. sobre la "La significativa respuesta del CELAM a los opositores cubanos" me desconcierta un poco. Está permeada del estilo denunciativo, que, si bien puede mover conciencias y voluntades, tiene el defecto de a veces no ver claro y decir cosas poco matizadas, como lo exige un tratamiento objetivo y sereno de la realidad.

No entiendo muy bien por qué dice: "Que un Obispo tenga que decir que los estudiantes extranjeros merecen el culto y la comunidad, -no solo la Misa-, me aterra mas aun." Si lo que quiere decir es que es terrible que una cosa tan obvia haya que decirla, entiendo. Pero si lo que insinúa es que la Iglesia se preocupa por que esos derechos lo tengan los extranjeros mientras olvida a los cubanos (como se entrevé por la continuación: "Porque esos mismos derechos merecen los cubanos en un pais donde el extranjero, es el unico que puede disfrutar."), entonces tengo que decir que es un plantemiento absurdo y alejado de la realidad. La Iglesia en Cuba (que no son solo los Obispos, también los sacerdotes, las religiosas y los laicos, me permito recordar) ha luchado sin tregua por evangelizar a Cuba, por que todo cubano escuche la Palabra de Dios, por el derecho a la libertad religiosa de todos y cada uno de los cubanos, para que cada hombre y mujer en Cuba pueda expresar su religión en público y en privado.

Incontable fueron las acciones, muchas verdaderaemente heroicas, para que en los años duros los pocos creyentes que se atrevían a reconocerse como tales recibieran atención religiosa en las becas, hospitales, cárceles, pueblos apartados. Incontables son los esfuerzos ahora, para misionar, levantar las casas de misión en los pueblos y barrios sin templo (hay más que con templo), mantener las publicaciones (Vitral -que NO ha sido cerrada- no es la única), educar en la fe a tantos que llegan nuevos, visitar las cárceles, los hospitales, los asilos... Todo con una enorme falta de personal y recursos. Dios es nuestra única riqueza. Lo que queremos hacer con los extranjeros (católicos, hijos de Dios como los cubanos) es lo que hacemos con los cubanos desde 1492, 1868, 1902, 1959 y lo seguiremos haciendo.

En la Iglesia cubana no hay ningún apartheid (¡Dios mío, si la mitad del clero es extranjero!), al contrario, sufrimos ver tantos estudiantes católicos latinoamericanos que necesitan atención religiosa y no la tienen suficiente, como se la tratamos de dar a los cubanos y como queremos que se la den a los cubanos que viven fuera de Cuba. Cuando la Iglesia reclama derechos (los derechos no se piden pero a veces la reclamación se debe hacer en forma de petición) lo hace para todo el mundo: creyentes y ateos, católicos o no, extranjeros y cubanos, revolucionarios y disidentes. "Todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" dice San Pablo (Gálatas 3, 28) y el Señor: "Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. " (Mateo 5, 44-45).

Lo mismo con los presos: los atendemos ya, hacemos mucho por ellos, queremos hacer más. ¿O es que creen que no hemos ya intercedido por ellos? ¿No es una obra de misericordia, que la Iglesia debe hacer siempre y en todo lugar? ¿Piensan que basta con que la Iglesia lo pida para que todo se resuelva? ¿En qué país del mundo pasa eso? Por favor, conozcan la vida interna de la Iglesia en Cuba, y después hablen.

P. Jesús del Pino Varela
jesusp@arzcamaguey.co.cu
30 de julio de 2007

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