miércoles, 29 de agosto de 2007
Al Venerable Hermano José Siró González Bacallao
Obispo Emérito de Pinar del Río

Si nos resulta grato recordar el día en que fuiste numerado entre los sucesores de los Apóstoles, con el agrado de tus amigos y fieles, ahora con igual alegría nos dirigimos de nuevo a ti. Venerable Hermano, por la causa singular de que ya estás por alcanzar el aniversario del vigésimo quinto año del inicio de tu episcopado. En efecto, mientras alcanzas la meta de tu notable carrera episcopal, ya han transcurrido cinco lustros que has consagrado al servicio de los cristianos.
Educado en tu Iglesia natal en la disciplina cristiana, después ordenado sacerdote, emprendiste muchas iniciativas para el servicio espiritual de los fieles. Pero las virtudes de tu ánimo pastoral brillaron mas claramente cuando, por voluntad de nuestro Venerado Antecesor Juan Pablo II, fuiste designado Obispo en la sede de tu propia Diócesis de Pinar del Río. En efecto en el mismo lugar se cuentan numerosos testimonios del Pastor fiel y hábil, que te muestran como hombre cercano y diligente en las relaciones con el pueblo fiel y los sacerdotes. En no pocas dificultades siempre encontraron en ti un custodio solícito y firme de la grey del Señor.
Así pues cuando está por cumplirse este feliz aniversario deseamos felicitarte con gran afecto. Por lo tanto uniéndome a las voces de los tuyos, deseamos contribuir de antemano al aplauso por tu servicio episcopal. Consecuentemente suplicamos al benignísimo Pastor divino que sea remunerador generoso de tus méritos y que El mismo te conceda en adelante Su patrocinio reconfortante. A ti por último y por sobre todo.
Venerable Hermano, otorgamos de corazón nuestra Bendición Apostólica, que deseamos cordialmente hacer extensiva al Obispo Ordinario y a toda la comunidad.

En el Vaticano, día 20 del mes de abril del año 2007, tercero de nuestro
Pontificado.

Benedictus XVI
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