jueves, 06 de septiembre de 2007
Amarilis Cortina Rey, Cuba-Verdad

LA HABANA, Cuba - Septiembre de 2007 (www.cubanet.org) - La familia, entendida como célula fundamental de la sociedad, es quien más ha sufrido durante casi cincuenta años de socialismo en Cuba.

El éxodo continuado de ciudadanos ha roto los lazos familiares que en muchos casos no se volverán a unir. En La Habana, Eloisa acaba de perder un hermano residente en Estados Unidos. Hace unos años, también falleció su madre.

-Los que se van -expresa Eloisa- son como los que se mueren. Sabes que están ahí, pero lejos. Al cabo del tiempo los pierdes definitivamente. Salieron de Cuba hace 27 años, cuando el éxodo de Mariel. Mi familia era numerosa y unida. Se dispersó. Es triste saber que están sepultando a una madre o un hermano y no poder estar juntos en el último momento.

Es muy difícil encontrar a una familia cubana que no sufra los embates de la separación. El problema, lejos de atenuarse con el paso de los años, aumenta. Cada vez son más los dispuestos a abandonar la familia cuando la posibilidad de escapar se hace tangible.

Ana es ingeniera. Su único hijo de 14 años quiere irse con el padre, que reside también en Estados Unidos.

-Tengo que dejarlo ir y ayudarlo para que alcance su propósito. Si Dios lo quiere, algún día podremos estar juntos de nuevo. Pero si no es así, que se salve él.

En Cuba la calidad de vida no está en el país, sino en la posibilidad de emigrar. Así lo piensa Maritza, de 18 años, que contrajo matrimonio con un italiano. Su familia es numerosa y su abuelo combatió en el ejército rebelde. Vivían todos en una casa vieja.

Maritza ha visitado tres veces a su familia que, gracias a ella, vive ahora en una casa confortable, de mampostería y placa. Además, ha surtido la vivienda de equipos electrodomésticos, ropa y zapatos. Las hermanas, que aspiran a seguir su ejemplo, afirman que la separación, en este caso, es lo de menos, porque resuelve muchos problemas.

José, campesino de 65 años, perteneció a un grupo de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio. Sus hijos y nietos quieren emigrar. Durante la década del setenta del siglo pasado, José y su hermano, ya fallecido, cumplieron varios años de cárcel por causas políticas.

-Ante la tumba de mi hermano juré que nunca me iría de cuba, y no me voy, aunque la separación de mi familia sería muy dura. Creo que los que se tienen que ir son los que se han robado este país, negándonos la libertad.

La tragedia de la familia es tan extensa como hogares existen en el país. Varias generaciones han sido víctimas de los mismos padecimientos, y buscan la cura de los mismos en el mismo remedio, sin extirpar el mal.
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