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La Habana, 9 sep /2007(EFE).- Una multitud de fieles devotos de la Virgen de la Caridad desafió este sábado la lluvia y acompañó su imagen en la tradicional procesión pública que cerró en La Habana las celebraciones por la fiesta de la Patrona de Cuba.
Varios miles de personas de todas las edades, refugiadas bajo los paraguas o mojándose, prefirieron hacer el trayecto habitual de varias manzanas que sigue la procesión en torno a la parroquia de "Nuestra Señora de la Caridad", a esperar el aplazamiento de la salida del cortejo que había propuesto el cardenal Jaime Ortega.
Ante la petición de los fieles de "que saquen la Virgen", el cardenal y arzobispo de La Habana accedió a que saliera la procesión a pesar de la insistente lluvia.
Decenas de vecinos y curiosos siguieron con mirada atenta desde los balcones y portales de sus casas situadas en el recorrido de la procesión, una tradición recuperada por los católicos cubanos tras la histórica visita del Papa Juan Pablo II a la isla en 1998.
Los asistentes a la ceremonia religiosa llevaban velas, ramos y espigas de flores -en su mayoría de girasoles-, vestían prendas de color amarillo que caracteriza a la virgen de la Caridad, entonaron cantos, rezaron oraciones y también dieron "vivas" a la Patrona y a la Iglesia.
Amelia, una fervorosa creyente de 46 años, dijo a Efe que "ni la lluvia nos detuvo. Ya solamente con la demostración de que las personas se mojan es evidente lo fuerte que es el amor y la fe que se siente por la Virgen de la Caridad. Nos parecía que no debíamos quedarnos dentro del templo".
La integrante del coro de la parroquia Marisela Díaz opinó que "el pueblo cubano tiene mucha fe en la virgen y mucho respeto y eso es suficiente para que ni lluvia ni un tsunami nos detenga a salir a honrarla".
Este 8 de septiembre se celebraron en Cuba más de 90 procesiones en las diócesis de la isla para venerar a la Virgen de la Caridad del Cobre, venerada por los católicos y también por quienes profesan las religiones de origen africano que la identifican como la deidad Ochún.
Tras retornar al templo, y al comienzo de su homilía, el cardenal Ortega se manifestó confiado de que "podemos siempre con la ayuda de Dios hacer las cosas que parecen difíciles y podemos vencer las dificultades".
"Qué hermosa demostración de la fe, ha sido la más bonita de todos estos años. "Yo la saqué (a la virgen) por aquellos que decidieron mojarse", señaló.
También se refirió a la historia de la primera aparición de la imagen de la virgen cubana y rememoró el hallazgo que tuvo lugar entre el año 1608 y el 1612 ante tres pescadores que habían salido en una canoa en busca de la bahía oriental de Nipe.
Juan Moreno, uno de los tripulantes, dijo entonces que habían visto "una cosa blanca sobre la espuma del agua", y al acercarse se encontraron frente a la imagen de la virgen morena con un niño en una mano, flotando sobre una tabla en la que se leía una inscripción que decía: "Yo soy la Virgen de la Caridad".
La patrona de la isla tiene su santuario en la localidad de El Cobre, en la provincia oriental de Santiago de Cuba, situada a unos 900 kilómetros al este de La Habana, donde acuden diariamente centenares de peregrinos a rendirle tributo.
Allí, en el Santuario Nacional, erigido sobre una colina, se encuentra la "Capilla de los Milagros" en la que los feligreses depositan sus promesas y ofrendas al mismo tiempo que oran, agradecen e invocan a la Virgen mestiza.