Cienfuegos, Septiembre 21/2007: Recibe Mons. Domingo Oropesa Lorente el anillo como símbolo de la fidelidad del nuevo Obispo a la Iglesia ; la mitra como señal de su dignidad de Pastor y el báculo como signo que indica su función de regir la iglesia a él confiada, de manos de Mons. Juan García, Arzobispo de Camagüey y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, luego de haber sido consagrado con la oración consecratoria y la imposición de las manos, iniciada por Mons. Juan, consagrante principal y continuada por S.E. Cardenal Antonio Cañizares, Arzobispo de Toledo y Primado de España, primer consagrante,
Mons. Emilio Aranguren, segundo consagrante, así como S.E. Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana ; Mons. Luigi Bonazzi, Nuncio Apostólico en Cuba, y demás Obispos cubanos y españoles presentes en el acto litúrgico, celebrado en la S.I. Catedral de Cienfuegos la mañana del sábado 15 de septiembre del 2007.
Se encontraban en el Presbiterio, además de los prelados anteriormente señalados los Obispos: Mons. Dionisio García (arzobispo de Santiago de Cuba), Mons. Mario Mestril (obispo de Ciego de Ávila), Mons. Manuel Hilario de Céspedes (obispo de Matanzas), Mons. Álvaro Beyra (obispo de Bayamo-Manzanillo), Mons. Juan de Dios Hernández (obispo auxiliar de La Habana. ), Pedro Meurice (arzobispo Emérito de Santiago de Cuba), Mons. Arturo González (obispo de Santa Clara), Mons. Wilfredo Pino (obispo de Guantánamo-Baracoa), Mons. Alfredo Petit (obispo auxiliar de La Habana ); y los obispos españoles Mons. Demetrio Fernández, Mons. Carmelo Borobia, Mons. Ángel Rubio y Mons. José Ángel Saiz.
Minutos antes de iniciada la Eucaristía y el rito de Ordenación Mons. Emilio Aranguren recibió en la puerta del templo catedralicio a Mons. Domingo Oropesa Lorente, acompañado de Mons. Juan García y del Nuncio Apostólico Mons. Luigi Bonazzi. En el atrio de entrada, en unión del pueblo que allí se encontraba, cantaron el Himno de Cienfuegos, escoltados por la bandera de la ciudad. Ya dentro del templo Mons. Emilio pronunció las palabras de bienvenida al nuevo Pastor y a sus acompañantes. Seguidamente pidió lo perdonaran si durante su gobierno pastoral hirió a alguien con palabras, hechos u omisiones. También expresó estar contento, pues al fin Cienfuegos ya tenía un nuevo Obispo y agradeció a todas las personas e instituciones civiles y religiosas que lo ayudaron en su labor apostólica o con las cuales tuvo relaciones fraternas de trabajo. Se encontraban presentes en el templo autoridades civiles, entre otras Caridad Diego, Jefa de la Oficina para la Atención de los Asuntos Religiosos del Comité Central y los representantes de esta Oficina en Cienfuegos y Sancti Spiritus. El excelentísimo Sr. Fernando Lamata Cotanda, Vicepresidente Primero de Castilla la Mancha , el Excelentísimo Sr. Carlos Alonso Zaldivar, Embajador de España en Cuba y otros.
La Ceremonia se inició con la procesión de entrada, compuesta por: acólitos, diáconos, presbíteros concelebrantes, Mons. Domingo Oropesa Lorente, acompañado de los Padres José Sarduy y Miguel Sebastián. Le seguían los Obispos concelebrantes. Después del Evangelio dio inicio la Ordenación de Mons. Domingo la cual comenzó con la lectura de la monición al rito de consagración y todos de pie entonaron el Veni, Creador Spiritus. Mons. Juan García pidió fuera leído el Decreto Pontificio y Mons. Demetrio Fernández, Obispo español, dio lectura al Mandato Apostólico.
Después de los saludos a las personalidades religiosas y civiles que se encontraban presentes, Mons. Juan García, desarrolló su homilía tomando como referencia un estribillo de una canción popular que dice: Cienfuegos es la ciudad que más me gusta a mí, para decirnos que 10 años atrás, mientras Mons. Emilito la cantaba, el Padre Domingo decía: Toledo es la ciudad que más me gusta a mí. Enumeró algunas virtudes y bondades de esta ciudad, subrayando el hecho de que en ella han convivido con tolerancia judíos, islámicos y cristianos; y pidió a Mons. Domingo nos enseñara cómo lograr que personas de distintas creencias puedan tratarse como hermanos; qué hacer para que personas de diferentes opiniones sociales y políticas dialoguen, se escuchen, se respeten y no se maltraten de palabras ni de obras. Pidió en fin, al Padre Domingo que nos enseñe el difícil arte de la reconciliación y con un tono muy cubano puso ejemplos de la telenovela brasileña Cabocla. Mons. Juan habló también de los ocho años que el P. Domingo ha llevado en la diócesis de Camagüey, primero en Céspedes y luego en Florida, subrayando que no por casualidad de los once seminaristas que tiene esta provincia cinco son de Céspedes. El P. Domingo ha sido el organizador también de una peregrinación a pie hasta el Santuario del Cobre y se preguntaba Mons. Juan : ¿Cómo podría lograrlo, ahora, desde Cienfuegos? Hizo mención en su homilía de los doce apóstoles y sus rasgos más significativos, resaltando que hoy Mons. Domingo es heredero de ellos y lo exhortaba a cuidar de la Perla cienfueguera representada en: los sacerdotes, las religiosas, los Hermanos Maristas, el Diácono y su familia, los laicos, los matrimonio fieles, los entusiastas jóvenes, las adolescentes vírgenes, los niños inocentes, los adultos perseverantes, los ancianos alegres y los enfermos orantes, en fin, el pueblo todo de la diócesis.
Pidió a los obispos cienfuegueros anteriores ya fallecidos su intersección ante Dios para que ayuden al P. Domingo y recordó que en esta S.I. Catedral de Cienfuegos se ordenó como Obispo Mons. Enrique Pérez Serantes, quien hizo de la misión profética una de sus prioridades pastorales. Concluyó su homilía con una oración a la Virgen.
Una vez concluida la homilía continuó el rito con el Examen del que será ordenado obispo. Mons. Juan formuló preguntas con respecto a su futuro ministerio a las que este respondió afirmativamente. Entonces Mons. Juan García exhortó al pueblo y se dio inicio al canto de “Las Letanías”. Es un momento emocionante dentro del ritual, pues Todos se arrodillan y Mons. Domingo se tiende en el suelo. Luego del rito de la imposición de manos y la entrega de
las insignias episcopales Mons. Domingo Oropesa Lorente, acompañado del celebrante principal, toma posesión de la Diócesis de Cienfuegos. Entonces Mons. Domingo recibe de Mons. Juan García y de los otros Obispos el abrazo de paz. A partir de este momento es Mons. Domingo quien preside la celebración.
Terminado el banquete Eucarístico habló Mons. Luigi Bonazzi quien después de los saludos correspondientes contó como Mons. Adolfo al solicitar un sacerdote misionero a Toledo pidió que fuera bueno, bueno, bueno. Y que el mismo Adolfo diría luego del Padre Domingo: Es bueno, bueno, bueno. También dijo que en Camagüey las personas opinan que Domingo está “aplatanado”, es decir, que ya es un cubano más. Le siguió en el orden de la palabra S.E. Cardenal Antonio Cañizares quien en una de sus partes expresó: En medio de vosotros va a estar Domingo, sirviendo, pues él ha venido, al igual que Jesús, a servir y a dar su vida por todos. La está dando desde que fue ordenado sacerdote y desde que fue llamado a su misión a Camagüey, y la seguirá dando como Obispo de esta Diócesis de Cienfuegos.
En el rito final de la Bendición , Mons. Domingo recibe la mitra y el báculo y acompañado por el Cardenal Cañizares, Mons. Emilio y Mons. Juan recorren la Catedral bendiciendo a todos. Luego el nuevo Obispo de Cienfuegos pronuncia su primera alocución. Después de los saludos y agradecimientos se destacan tres partes: una narración cronológica de aspectos de su vida, una valoración sobre lo que llamó perlas de la diócesis, antes enumeradas por Mons. Juan y para concluir una reflexión de sentido doctrinal sobre las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad. Con respecto a la primera dijo: Nosotros los cristianos no seguimos las ideas de un hombre muerto, ni de nadie que va a morir; somos seguidores de Cristo resucitado. En relación a la esperanza expresó: El cristiano debe desear y buscar el progreso de la sociedad; y refutó en parte el planteamiento de que “los pobres no necesitan caridad, sino justicia.”
El escudo episcopal adoptado por el nuevo obispo de Cienfuegos resulta interesante y significativo por los elementos simbólicos que presenta: en el pabellón superior izquierdo La Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba; y en el superior derecho La Custodia de Toledo, ambos con un gran valor religioso de arraigo nacional; y en el
pabellón inferior, de izquierda a derecha: una perla, alegórica a Cienfuegos, llamada la Perla del Sur; un molino de viento como referencia a La Mancha , en España, su tierra natal y un tinajón referido a Camagüey, la provincia en la cual comenzó su labor de misionero en nuestra patria. Debajo está su Lema Episcopal: Luchando con la fuerza de Cristo