jueves, 04 de octubre de 2007

Sacerdote ejemplar - Maestro insigne - Patriota entero


a cargo de: Monseñor Ramón Suárez Polcari/fuente: www.palabranueva.net

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Unidos en la oración pidiéndole a Dios permita que este Sacerdote cubano de vida ejemplar alcance la gloria de los altares para bien de su Iglesia y de la Patria cubana.

CONTINÚA SU LABOR EN LA IGLESIA DE LA TRANSFIGURACIÓN
Al continuo trabajo pastoral, dedicaba el padre Varela parte de sus pensamientos y preocupaciones con el fin de pagar la hipoteca y las deudas que continuamente se le presentaban. Sus contemporáneos dicen que jamás perdió el valor ni se sintió desanimado en lo más mínimo. Su frase era: “No importa, vamos adelante, que el sol sale para todo el mundo”.

Su espíritu de desprendimiento y desinterés, que inspiraba a quienes se le acercaban, le permitió recibir ayuda suficiente para pagar la deuda. Amaba a la parroquia de la Transfiguración como parte de su vida y así, cuando estaba muy enfermo en San Agustín de la Florida, seguía preocupándose por ella cómo lo refiere su correspondencia.

La figura de pastor ejemplar quedó por mucho tiempo en la memoria de los fieles neoyorkinos, siempre como un varón santo, de maneras suaves y de una bondad natural pero con fortaleza de carácter y firme rectitud. Muy severo y exigente consigo mismo, tolerante y afable con los demás. No imponía su voluntad ni reprendía con severidad. Le gustaba advertir lo que debía hacerse y, luego, persuadir con ejemplo.

No gustaba de la crítica, más bien atenuaba y justificaba los errores de sus semejantes.
No creía en la eficiencia de una autoridad apoyada en la fuerza:

“La autoridad que bien usada es un principio de paz y armonía, llega por su abuso a convertirse en un principio de injusticia y degradante opresión, que sin más apoyo que la fuerza, nunca logra ser obedecida por los corazones, y por los entendimientos, aunque consiga dirigir a su arbitrio los actos puramente externos”.

Convencido de su fe, la propagó con fidelidad y ahínco porque creía que la verdadera religión proporcionaba la felicidad al ser humano. En el tomo II de las Cartas a Elpidio dice con respecto a la religión:

“Yo veo, tan claramente, la incompatibilidad de la religión, con todo lo que hace infeliz al hombre que no puedo menos que admirarme recordando los vanos esfuerzos, que en varias épocas se han hecho para destruirla, bajo el pretexto de hacer a los hombres felices. La historia lamentable de las miserias humanas da lecciones muy importantes a los que la estudian con imparcialidad. Se ha querido sustituir un principio variable a otro constante: uno dudoso a otro cierto; y en vez de destruir el imperio de las pasiones desordenadas, se ha procurado entronizarlas, halagándolas de todos modos, como si no hubiera dado pruebas bastantes de su tiránica insuficiencia.”




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A continuación un testimonio de una Gracia obtenida
(los testimonios han sido transcritos conforme al texto original)


Ciudad de la Habana, 8 de mayo de 2007

Le escribo para sumar mi testimonio a los muchos que le deben llegar todos los días dando certeza y valores a la Causa de Canonización de nuestro querido y nunca olvidado Siervo de Dios Pbro. Félix Varela y Morales.
Hace tres años, mi única hermana y única sobrina emigraron y desde el mes de noviembre del año 2006, Cristina (que así se llama mi hermana) comenzó a padecer de cáncer de seno. Yo sólo lo supe en marzo de este año y me llené de terror al pensar que la tenía tan lejos y no podía hacer nada por ayudarla y acompañarla en tan doloroso momento. Entonces me refugié en quien “más nos consuela y ama” totalmente, a tal punto que mis hijos comentaban que estaba “ida”, pero solo tenía en mis labios una plegaria de petición para que mi hermana recuperara la salud y sanara totalmente. La encomendé a “La Misericordia Divina de Nuestro Señor Jesucristo” y le pedía al “padrecito Varela” que intercediese por ella diciendo la oración que en la revista mensual Palabra Nueva aparece. Con mucha devoción la repetía cada día.

El 13 de marzo la operaron por primera vez, le extrajeron un tumor maligno grado dos. Pero como ellos no tienen grandes recursos, ni seguro médico todavía, les aconsejaron recurrir a una Institución llamada Liga contra el cáncer, que se ocupa precisamente de beneficiar a personas que no tengan recursos suficientes para luchar contra esa terrible enfermedad. Aceptaron su caso inmediatamente y la operaron por segunda vez. A la semana siguiente ya el patólogo emitía su diagnóstico de que todo lo que se extrajo era negativo, que no había metástasis y que todo estaba bien ¡Gracias Dios!

Lloramos todas de tanta alegría, ellas allá, nosotras aquí, separadas por la distancia, pero unidas en el dolor y sobre todo en el amor a “Nuestro Padre” que nos protege y ama mucho y no nos abandona en momentos así. Yo le había enviado a mi sobrina la oración en una carta y ella la repetía sin cesar allá. Estoy segura de que el “padrecito Varela” nos escuchó e intercedió por nosotras porque él también vivió pobre y desterrado.

Mi parroquia es el Santuario Nacional “Jesús Nazareno del Rescate” de Arroyo Arenas, donde mis hermanos de fe y nuestro párroco Jesús López López me han apoyado como lo que somos: una gran familia. Perdóneme por alargar tanto mi testimonio, pero quería explicarle muy bien cuáles son mis sentimientos de infinita gratitud, muchas gracias y que ¡Dios los bendiga a todos!
De usted, con el mayor respeto.

María de Lourdes Cáceres y Casteleiro

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ENVIE SU CARTA A:
Monseñor Ramón Suárez Polcari
Causa de Canonización del Siervo de Dios Pbro. Félix Varela y Morales.
Calle Habana #152 esquina a Chacón. Habana Vieja.




ORACIÓN

Oh Dios, que en tu amorosa providencia llamaste
a tu Siervo FÉLIX VARELA
a ser un fiel sacerdote de tu Hijo Jesucristo
y le mostraste el camino del Amor,
y él lo vivió intensamente sirviendo
con generosidad a todos,
especialmente a los más pobres y necesitados,
mostrándonos así cómo amarte a Ti primero que todo,
a la Iglesia y al pueblo cubano,
por los que ofreció su vida.
Te ruego que concedas la beatificación
de tu Siervo Félix Varela
Y me concedas, por su intercesión,
este favor especial... (haga aquí la petición).
Te lo suplico por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
A continuación se rezarán
Padrenuestro, Avemaría y Gloria (tres veces).
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