jueves, 11 de octubre de 2007
"Rezar el Santo Rosario, no sólo es hacer memoria del gozo, el dolor, la gloria, de Nazaret al Calvario. Es el fiel itinerario de una realidad vivida, y quedará entretejida, siguiendo al Cristo gozoso, crucificado y glorioso, en el Rosario, la vida."
(Himno de Laudes del 7 de Octubre)

"Los padres deben dar ejemplo a los hijos, especialmente cuando por la noche se reúnen a rezar el Rosario, de rodillas. De esto viene solo paz y abundancia de dones celestiales para la familia."
Pio XI

Historia del Rosario

Santo Domingo de Guzman (1170 - 1221),fundador de la orden de predicadores o "Dominicos", es considerado el originador de esta devoción y práctica. La Santísima Virgen se le apareció y, a partir de ese instante, el utilizó el Rosario en su trabajo misionero para hacer frente a la herejía de los albigenses (consideraban la materia mala y por lo mismo, negaban la Encarnación del Verbo), la cuál se extendía por Europa. La Virgen le reveló:
"Sólo si la gente considera la vida, muerte y gloria de Mi Hijo, unidas a la recitación del Ave María, los enemigos podrán ser destruidos. Es el medio más poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar la misericordia divina y alcanzar protección. Los fieles obtendrán muchas gracias y encontrarán en mi a alguien siempre dispuesta y lista para ayudarles."
Los elementos que integran el Rosario son producto de un desarrollo lento y gradual que comenzó antes de la época de Santo Domingo, pero se considera que fue él quien organizó y dio popularidad a la práctica agrupando en 10 Aves Marías, intercaladas con el Padre Nuestro.
Uno de los objetivos al reunir así estas oraciones fue ayudar a las personas que no sabían leer y que por lo tanto no podían recitar los 150 Salmos del Oficio Divino, a que participaran en la Liturgia.
El "Padre Nuestro" es la oración que Jesús enseñó a sus discípulos cuando éstos le pidieron, "Maestro, enseñanos a Orar."
El "Ave María se compone del saludo del Angel a María así como de las palabras que Isabel le dirigió. Más tarde fue completada por la Iglesia, enfatizando la intercepción de María ante Su Hijo.
El "Gloria" es una invocación a la Santísima Trinidad, siempre presente en María: Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo.
En la Vida de la Iglesia

En el rezo del Rosario honramos a Nuestro Redentor a medida que recorremos con María los Misterios de Su vida y la de Su Madre.
En el año 1570, los turcos y el Islam amenazaban Europa y tienen como único objetivo "hacer esclavos a los cristianos".
El Papa Pio V muestra preocupación y llama a los líderes de las naciones a unirse a la armada pontificia, para hacer frente al agresor. Se unen España y el Reino de Venecia bajo el mando de Don Juan de Austria.
El Papa invita a toda la Cristiandad a "rezar diariamente el Santo Rosario, tanto en público como en privado." Preside la procesión con el Santísimo y declara "una semana dedicada a María, Reina del Santísimo Rosario".
Antes de iniciar la batalla, la armada pontificia reza el Rosario. En 5 horas, los turcos son derrocados y la mayoría de sus embarcaciones hundidas. Una tormenta completa la destrucción de los turcos.
Aún antes de "conocer el resultado" de la batalla, Pío V invita a los Cardenales reunidos con él en Roma a dar gracias a Dios por la victoria de
Lepanto. Sólo 2 semanas después de este incidente llega a Roma un heraldo para dar la noticia del triunfo.
El mismo San Pío V, en el año 1572, ordenó la commemoración anual de Nuestra Señora de las Victorias para implorar la misericordia de Dios sobre su Iglesia y todos los fieles y agradecerle Su protección e innumerables beneficios, en modo especial, por haber librado a la Cristiandad de las armas de los turcos en la victoria de Lepanto.
El Papa Gregorio XIII decreta el primer Domingo de Octubre como la "Fiesta del Santísimo Rosario".
En el año 1716, mientras se realizaba en Roma la procesión en la de la Dedicación de Santa María la Mayor, los turcos fueron nuevamente derrocados en Hungría.
El Poder del Rosario

En sus apariciones, la Santísima Virgen siempre invita al rezo del Rosario por la conversión de los pecadores para que estos se salven. Recordemos la jaculatoria que se añadió a partir del año de 1917, después de las apariciones: "Oh mi buen...
En la pintura del "Juicio Final" en la Capilla Sixtina, Miguel Angel pintó un Rosario que da la impresión de ser una escalera al cielo, la cual pueden usar todos aquellos que durante su vida lo rezaron y en el momento final, María intercederá por ellos.
El Rosario fue definido por Pio XII como "Compendio del Evangelio". Nos presenta las verdades de la Fe Cristiana y alcanza la santificación a quienes lo recitan. Hablando a María en el Rosario Ella nos conduce a Jesús que es la fuente de las Gracias.
El poder del Rosario se nota palpablemente en las oraciones tanto individuales como colectivas. En Fátima, la Santísima Virgen invitó a los pastorcillos a rezar el Rosario por la conversión de Rusia y si ésta se demoró, no fue debido a la ineficacia del Rosario sino a la negligencia de los cristianos en atender el llamado de María y a la falta de confianza en sus palabras.
La Paz es, sin lugar a dudas, uno de los frutos que la Santísima Virgen alcanza a quienes rezan el Rosario. El Papa Pio IX dijo: "Si desean la paz en el corazón, en el hogar, en el país, reúnanse a rezar el Rosario cada noche... Estas son mis últimas palabras para ustedes y son mi memorial".
Pio XII urgió a los recién casados a que a partir del día de su boda rezaran unidos: "Aseguren el éxito del futuro de su vida familiar".
"Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas con los escollos de la tentación: mira a la Estrella, llama a María." (San Bernardo)
¿Por qué rezarlo?

Tal vez todos nosotros hemos confundido más de una vez la "rutina" con el "hábito". El hábito hace la perseverancia que nos lleva a aprender y mejorar. La rutina, por el contrario, nos hace caer en la monotonía y el aburrimiento. Quizá hemos escuchado a personas que no rezan el Rosario porque lo consideran monótono: "¿Por qué una oración tan monótona y repetitiva?"

Todos nosotros aprendemos imitando y repitiendo: hablar, caminar, comer, estudiar, jugar. La oración, al igual que el amor, no son excepción: es preciso aprender a orar y a amar. Para orar y para amar se necesita en silencio que nos ayuda a admirar a la persona que amamos y que nos ama. Para orar y amar es preciso repetir en nuestro interior lo que sentímos por la persona amada y hablarle para decirle que la amamos y la necesitamos. Mientras más lo repitamos, más romperemos con la monotonía y aumentará la intensidad.
¿Cómo sabemos que alguien nos ama, si no es porque no los repite constantemente? ¿Acaso no nos gusta que nos amen? ¿Nos molesta que la persona que nos ama nos lo repita? La repetitividad es insistencia que nos hace estar atentos y vigilantes. Así, atentos a la respuesta que Dios nos dice cada vez que "hablamos de María", desterramos la monotonía. Las funciones esenciales de la vida son repetitivas.
Lo mismo pasa en nuestra realción con María. Cada vez que recitamos el Rosario tenemos la oportunidad de saludarla y decirle 50 veces lo que el Arcángel Gabriel le dijo. A María le gusta que le repitamos que es "la Llena de Gracia", que "el Señor está con Ella", que "ha hayado favor ante Dios". Y eso nos llena de orgullo, por que tenemos en María a "la Llena de Gracia", a "la Madre de Dios", la Madre que Jesús nos entregó en el Calvario.
Acompañando a María en la meditación de los misterios del Rosario, aprendemos de Ella como "meditaba en su corazón" todo lo que Jesús le decía y así podremos imitarla.
¿Cómo Rezarlo?

El Rosario comprende 15 misterios que corresponden a 15 eventos importantes de la Vida de Jesús. Se dividen en:
Gozosos: La Encarnación, La Visitación de María a Isabel, El Nacimiento del Hijo de Dios, La Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de la Santísima Virgen, concluyendo con el misterio de Jesús en el Templo.
Dolorosos: La Agonía de Jesús en el Huerto, La Flagelación, La Coranación de Espinas, Camino al Calvario con la Cruz a cuestas y Su Crucifixión y Muerte.
Gloriosos: La Resurección de Jesús, Su Ascención al Cielo, Pentecostés, La Asunción de María a los Cielos y Su Coronación como Reina de todo lo creado.
Se llaman 'Misterios" porque su significado pleno y a su alcance escapa de nuestra consideración humana.
Al acompañar a María contemplando estas escenas, Ella puede enseñarnos a colaborar con Dios en nuestra redención.
El rezo del Rosario implica diversas formas de escuchar a Dios pues nos enseña a reflexionar - a volver sobre nuestros actos para darnos cuenta de que nuestra vida tiene que ser vivida con gozo, anhelando una meta más allá de la vida presente. Si el pecado nos causa dolor, la búsqueda del perdón de Dios nos conduce a la gloria de la santidad. Siendo una oración repetitiva nos ayuda a conseguir paz y serenidad. El rosario nos ayuda a hacer silencio y meditar en lo que Jesús hizo por nosotros. María nos ayuda a hacerlo vida - hoy, al igual que hace 2,000 años, Jesús sigue naciendo en los pobres y marginados; sigue padeciendo en los que son maltratados y despreciados por los demás y sigue invitándonos a la Gloria de la Resureccióncuando, sinceramente, lo buscamos con el propósito de "hacer lo que El nos diga"
José Gabriel Cortés

Nota importante: El 16 de Octubre del 2002 el Santo Padre Juan Pablo II en su Carta Encíclica "Rosarium Virginis Marie", añadió los Misterios Luminosos al rezo del Santo Rosario.
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