viernes, 26 de octubre de 2007
Rafael Ferro Salas, Abdala Press

PINAR DEL RÍO, octubre (www.cubanet.org) - Somos hijos de las costumbres. Desde pequeños aprendemos a vivir con ellas. Todo pueblo tiene las suyas, Nuestras costumbres han ido quedando a lo largo de este camino de casi cincuenta años. Por decreto nos las fueron cambiando.

Recuerdo los días de Navidad. La ciudad se engalanaba y la gente salía de compras. Todos intercambiaban saludos y se contaban planes futuros. De la noche a la mañana las navidades fueron sacadas del calendario. Se fueron sucediendo generaciones que no las conocen y apenas oyen hablar de ellas.

Los años sesenta del pasado siglo en Cuba estuvieron llenos de prohibiciones, mandatos y cambios. Nacía una revolución que hasta el día de hoy sigue llena de sorpresas y contradicciones. El igualitarismo absurdo al estilo socialista implantó la libreta de racionamiento; a la hora de comer todos estamos obligados a tener lo mismo en la mesa. La escasez repartida por igual se fue convirtiendo también en una especie de costumbre aceptada sin remedio.

La libreta de racionamiento es un atributo imprescindible para cada cubano, un documento que les garantiza el derecho a comprar lo que no viene o tiende a demorarse indefinidamente. Cada familia depende de una canasta de alimentos racionalizados, pero que en la distribución de los mismos no se encuentra nunca la el ciclo adecuado en la distribución.

La entrega en las bodegas está planificada para los días finales de cada mes, pero eso casi nunca se cumple. Las amas de casa son las que cargan con la responsabilidad de llevar la comida a la mesa de cada núcleo y cada jornada se les va convirtiendo en una preocupación constante a la hora de alimentar a los suyos.

Como tabla de salvación para ir satisfaciendo la necesidad ante la escasez de alimentos necesarios, sólo queda recurrir a la red del mercado clandestino, en la que casi siempre están a mano a precios altos lo que nunca viene a las bodegas. Desde un jabón de baño hasta un huevo, todo puede pasar a ser renglón en falta a la hora de la distribución por parte del estado.

Finalizando cada mes se suceden las largas colas en los establecimientos de distribución y la gente se reparte la duda ante lo que llegó o no vino. Al otro lado de los mostradores los funcionarios y dependientes se ubican como clase privilegiada que acapara y revende, controlando para beneficio propio el descontrol existente.

Cada familia se sienta a la mesa para comer lo poco que a duras penas se pudo conseguir. Comen hoy, y a la par con los alimentos digieren la incertidumbre constante de lo que comerán mañana.

La regla para todos es sobrevivir con la añoranza por las costumbres de ayer que se perdieron para siempre, y acatar con la impotencia de los vencidos las normas absurdas que impusieron hoy. Inevitablemente siguen llegando a la memoria de los mayores aquellos días de Navidad en los que cada gente de la ciudad se levantaba repartiendo alegrías y esperanzas por cada esquina a conocidos y por conocer.
Comentarios
Publicado por Invitado
martes, 30 de octubre de 2007 | 14:39
Saludos Hermanos: ANORANZAS Es el nombre de la enfermedad que padecemos los que como nosotros vivimos en el exilio hace 37 anos y estamos siempre recordando como menciona Rafael Ferro en su articulo , las anoranzas de lo que tuvimos y perdimos cuando llego a nuestra bella islita de CUBA , la supuesta revolucion que solamente nos trajo la igualdad de la miseria, y la exterminacion total de costumbres tan bellas y llenas de amor como LA NAVIDAD . Dejando al pueblo de CUBA en total ausencia de el alimento no solamente de comida sino el alimento que necesitan tambien todos los seres humanos que es el alimento espiritual y el alimento de LA LIBERTAD DE ELECCION Y EXPRESION, donde se pueda elegir a quien nos va a gobernar por un periodo de tiempo que de no ser el mejor para nuestros intereses tuvieramos la opcion de cambiar en un proceso de eleccion sea de tres o cuatro anos . Esa es la anoranza que tenemos los que amamos LA LIBERTAD de tiempos mucho mejores que los presentes.