jueves, 01 de noviembre de 2007
Alegría en la Catedral de La Habana.
Por Yarelis Rico Hernández/www.cocc.trimilenio.net

La Habana , Octubre 27 : El Envío Misionero de los catequistas de la arquidiócesis de La Habana se celebró el pasado 21 de octubre, con la presencia de Su Eminencia cardenal Jaime Ortega Alamino, quien recordaba en su homilía la única e imprescindible tarea que tienen ante sí los misioneros deLatinoamérica y de todo el mundo: “anunciar el Reino de Dios y a su Hijo como único Salvador”.

Entre la alegría y el gozo que identificaron la celebración, el también arzobispo de La Habana invitaba a los catequistas, llegados desde los parajes más lejanos de la geografía diocesana, a experimentar una vida transformada y nueva que los hiciera crecerse por encima de la mediocridad del mundo para comprometerse de verdad.
El Envío Misionero 2007 enrumba su futuro hacia la gran tarea que la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño de Aparecida propuso a todos los cristianos del Continente: “custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios”, recordando a todos los fieles de la región que en virtud de su bautismo están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo.

La gran tarea implica para el catequista “madurar constantemente en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús maestro, profundizar en el misterio de su persona, de su ejemplo y de su doctrina” para poder transmitir este tesoro a cada catequizando.

Momento de especial emoción fue la presentación de los signos como ofrendas de amor, ejemplo y compromiso de los misioneros al Padre celestial para que los bendijera y transformara en entrega para trabajar por el Reino.

Entre los signos ofrendados al Señor se hallaron el Cirio , como representación de la luz que guía la obra misionera; las Sagradas Escrituras , cual viva revelación divina de Dios que convida a un diálogo amoroso y eterno; el agua , como símbolo de la pureza que transforma al hombre y lo conduce a la vida eterna; ramos de flores , muestra del aroma que fluye de las almas catequizadas; y una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre , patrona que acompaña y sostiene con su poderosa intercesión para ser más fecunda la misión de los catequistas.

Otro de los signos que hoy acompañan e identifican la obra misionera de la arquidiócesis de La Habana es la bandera cubana , raíz de nuestra nacionalidad y herencia de nuestra luchas por la independencia. Así, la imagen de san Antonio María Claret, Patrono de la Catequesis en la Isla , justo cuando se celebran los 200 años de su natalicio, se convierte en guía espiritual de la obra misionera en Cuba.

Los cantos y las oraciones amenizaron una tarde de jubileo en la que también se renovaron las promesas bautismales. En el momento final de la gran celebración, el cardenal Jaime Ortega, como pastor de la Iglesia, encomendó a todos los catequistas la hermosa tarea de ser testigos y transmisores de la fe, y les envió a cumplirla con amor y respeto, con responsabilidad y alegría, siempre en comunión con la Iglesia .
Publicado por Cubacatolica @ 9:30  | Noticias
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