viernes, 09 de noviembre de 2007
por P. ENRIQUE RODRÍGUEZ/ www.vitral.org/septiembre-octubre
de 2007

En estos últimos años muchos, en Cuba, se han preguntado ¿qué pasa con la Pastoral Juvenil? El mismo Plan Global constata que “hay poca participación juvenil en nuestra Iglesia”. Y esta pregunta curiosa se convierte en preocupación cuando los que la hacen son aquellos que sintieron y sienten la pastoral con jóvenes como vocación, como su servicio específico a esta Iglesia y a la construcción de la Civilización del Amor en nuestra patria.
En 1993, la primera Asamblea Nacional de Pastoral Juvenil lanzó el Plan de Pastoral Juvenil, con el cual se deseaba dar una respuesta consciente y específica a las necesidades de evangelización de los jóvenes en Cuba. Los que eran asesores y animadores de aquellos años recuerdan todavía términos como “nucleación, iniciación, compromiso radical”. También formaban parte de la vida de la pastoral juvenil el “equipo itinerante, las bibliotecas juveniles y las asambleas nacionales”. Fue un período rico y fructífero de la Pastoral Juvenil en Cuba. El colofón, casi el premio de Dios a tanto trabajo y esfuerzo, fue la misa —convertida en fiesta— de los jóvenes con Juan Pablo II en Camagüey. Las palabras del Papa resuenan todavía con fuerza en el corazón de los que allí estuvimos: “la amistad se cultiva con el propio sacrificio para servir y amar de verdad a los amigos… el compromiso es la respuesta valiente de quienes no quieren malgastar su vida… no busquen fuera lo que pueden encontrar dentro… queridos jóvenes, la Iglesia confía en ustedes y cuenta con ustedes…”
La visita del Papa a Cuba en 1998 hizo descubrir a muchos cubanos el deseo de Dios. En la Iglesia revitalizó su vocación evangelizadora. La Iglesia y el pueblo cubanos ya no serán los mismos después de este paso de Dios en la persona Juan Pablo II. El Papa hizo brotar en los jóvenes, como en tantos otros, la misma pregunta que hizo aquel muchacho a Jesús: ¿qué tengo que hacer para tener la vida eterna? Esta pregunta puede ser acallada, disimulada, encubierta, pero no borrada. Y esto pareció ser lo ocurrido en los años venideros. La frustrada peregrinación nacional juvenil del año 2000 al Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad, en el Cobre, como parte de la celebración jubilar de los jóvenes católicos cubanos, fue como el signo de un período de silencio, de dudas, de búsquedas, de preguntas: ¿por qué ya no vienen tantos jóvenes a pedir el bautismo? ¿por qué la manera tradicional de hacer la pastoral juvenil no entusiasma? ¿por qué los jóvenes ya iniciados en la fe no son apóstoles auténticos de los demás jóvenes? ¿qué pasó con todos los jóvenes que celebraron el bautismo y la comunión durante la década del 90?
Como dijo alguien, “Dios no lo da todo en esta vida, pero tampoco lo quita todo”. Y este período que pudiera parecer un tiempo perdido, ha sido también un tiempo de gracia, de presencia de Dios también en la pobreza de la pastoral juvenil de los últimos años. Han sido los años de las misiones juveniles, de los campamentos y convivencias, de las escuelas de verano, de los boletines a nivel de Diócesis y parroquias, del acompañamiento a los becados, de la llegada y acogida de miles de estudiantes extranjeros. No hemos tenido en estos años un camino nacional, una reflexión profunda y sistemática, una pastoral juvenil sólidamente estructurada, con objetivos claros a largo plazo. Tal vez hacía falta pasar por la aridez para descubrir que la realidad ha cambiado, la social, y también la eclesial. Y descubrir que el Señor nos invita a todos a buscar nuevos caminos para seguir anunciando al mismo Señor, que ayer, hoy y siempre tiene palabras de vida eterna.
Desde junio del 2006, la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, integrada por los asesores y animadores diocesanos, junto al Secretariado Ejecutivo, ha elaborado un Plan Pastoral para el período 2006-2010. Dicho Plan Pastoral contempla tres prioridades: elaborar un nuevo Plan Nacional de Pastoral Juvenil que responda a la pregunta ¿cómo hacer pastoral juvenil, hoy, en Cuba?; elaborar el Plan de Formación de la Pastoral Juvenil, para los destinatarios —juveniles y jóvenes— y agentes pastorales —animadores y asesores—; y promover una sólida espiritualidad cristiana.
Para responder a estas prioridades se elaboraron 8 programas. De ellos uno está concluido: el Directorio de Materiales de PJ. Dicho directorio esta compuesto por todos los materiales creados o recopilados en las Diócesis. Aparecerán en un CD en formato Web, clasificados por temas y géneros. Llegará a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y animadores de PJ.
Otro programa que se encuentra en una etapa avanzada de ejecución es el del Plan de Formación para Juveniles y Jóvenes. Se han elaborado alrededor de 100 temas de acuerdo con un esquema previamente diseñado. Han trabajado en él sacerdotes, religiosos y religiosas de varias congregaciones y Diócesis.
La celebración de la V Asamblea Nacional de Pastoral Juvenil —agosto del 2008— debe ser la oportunidad para dar a conocer el nuevo Plan Nacional, además de presentar y distribuir el Plan de Formación para Juveniles y Jóvenes. Dicha Asamblea se comienza a preparar en los meses de octubre y noviembre con los talleres correspondientes a las tres Arquidiócesis de Cuba: La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba. En ellos, además de informar sobre las acciones nacionales de la Pastoral Juvenil y de trabajar los marcos histórico, teológico, de la realidad y operativo del Plan Nacional, se presentará y distribuirá el Directorio de Materiales de Pastoral Juvenil
Quedan pendientes pensar y proponer un itinerario catecumenal para los jóvenes. Además, apoyar el acompañamiento del joven con medios formativos y espirituales concretos en su etapa de opción vocacional. Falta por concretar la propuesta formativa para animadores y asesores. Se echa de menos a una pastoral universitaria articulada, así como propuestas pastorales concretas para los jóvenes que ya viven en el mundo del trabajo.
Poco a poco se van dando respuestas, y se perciben nuevas interrogantes. Habrá que seguir andando convencidos de que la última palabra la tiene Dios y la libertad de cada hombre, que acoge o rechaza la oferta de amistad de Jesús de Nazaret. A nosotros nos toca reflexionar, buscar, ser creativos. Nos toca trabajar, a tiempo y a destiempo, como Pablo. O como el mismo Jesús reconoce que trabaja el Padre: siempre. Nos toca hacer brotar, en cada joven, la pregunta del joven rico y del escriba: ¿qué tengo que hacer para tener la vida eterna? Y ofrecer, cuando la pregunta ha sido pronunciada, o balbuceada, la única respuesta que tenemos, como Juan y Pedro ofrecieron a aquel paralítico lo único que tenían: Jesucristo, el Hijo de Dios.
No podemos decir que la Pastoral juvenil en Cuba, en este inicio de milenio, de cambios profundos en Cuba y en el mundo, es un camino de rosas sin espinas. No podemos esconder que tenemos preguntas sin respuestas. Lo que sí podemos decir es que “algo nuevo está brotando”, que aunque no sea demasiado evidente, algo se mueve.

1. Prioridad “Plan Nacional de Pastoral Juvenil”
Programa 1: “Elaboración del Plan Nacional de Pastoral Juvenil”
II. Prioridad “Plan de Formación de la Pastoral Juvenil”
Programa 2: “Elaboración del Plan de Formación de Animadores”.
Programa 3: “Elaboración del Plan de Formación de Asesores”.
Programa 4: “Elaboración del Catecumenado para Jóvenes”.
Programa 5: “Elaboración del Plan de Formación para Juveniles y Jóvenes”.
Programa 6: “Elaboración del Apoyo Formativo de la Pastoral Juvenil para acompañar la opción vocacional del joven”.
Programa 7: “Elaboración del Directorio Nacional de Materiales de Formación”

III.Prioridad “Promoción de la espiritualidad cristiana del joven”.
Programa 8: “Promoción de la espiritualidad cristiana del joven”.


IV. Acciones importantes:
Promover la celebración de encuentros interdiocesanos deportivos y culturales.
Concienciar a los agentes de pastoral de la Iglesia cubana, en sus diferentes niveles, sobre la necesaria opción preferencial por los jóvenes.
Comentarios
Publicado por Invitado
jueves, 22 de noviembre de 2007 | 1:13
Este plan ya empieza mal, como todoas los anteriores, empieza "desde arriba", por eso mismo fracasin todos loa anteriores. Soy de los jovenes de los años 90, y la Iglesia, ni en aquella epoca, ni hoy, está preparada para el reto de la juventud. Este plan pastoral, como los demas, esta diseñado por "jovenes" (la mayoria de los animadores pasan ya de 30) acomodados en la fe. Como siempre, empieza ambiciosamente, desde lo grande, en lugar de ser al revés. Primero empezar de forma sencilla, en algunas parroquias, como prueba, e ir extendiendose. Asi comienzan todos los proyectos que fructifican en la Iglesia (órdenes religiosas, asociaciones, cofradías). Hasta la misma Iglesia comenzó así. Pero bueno, no escarmentamos...