Por: María C. López C. /Fuente: http://www.iglesiacubana.org/
Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.
Lc 5,8
¡Sígueme! Jn 21,19
Santiago de Cuba, Noviembre 29: El sábado 24 de noviembre ha sido día de alegría y acción de gracias al Señor para la Arquidiócesis de Santiago de Cuba, de manera muy especial para la comunidad parroquial de Santa Lucía: Humberto González Barduena , fue ordenado diácono permanente por la imposición de
manos de Mons. Dionisio García Ibáñez, nuestro arzobispo.
La eucaristía toda fue bellísima, Mons. Dionisio la presidió acompañado por casi todos los presbíteros de nuestra diócesis, estando también los tres diáconos permanentes miembros del clero diocesano. Toda la familia más cercana de Humberto le acompañó, camino de servicio y entrega que hacen juntos: su esposa y sus cuatro hijos, su papá y sus hermanos y sobrinos.
Luego de ser presentado al Arzobispo por sus formadores y acompañantes: el P. Ramón García sdb y el P. Emilio Jaramillo cmf; Mons. Dionisio le presentó a todos. Recordaba que al igual que Humberto había ido en su vida buscando la voluntad de Dios, respondiendo a su llamada a pesar de las propias debilidades; todo cristiano debe en cada momento de su vida preguntarse qué quiere Dios de mí, cuál es la voluntad de Dios y con generosidad buscar cumplirla y responder a la dulce llamada del Sígueme ; ya sea en la vida sacerdotal, religiosa, al matrimonio cristiano o al compromiso laical. Presentó el ministerio del diácono en la vida de la Iglesia : el Diácono Permanente es un hombre con una llamada profunda de Dios, llamada que descubre en el ámbito de su vida matrimonial y en el compromiso constante con la comunidad parroquial, la vocación a seguir a Cristo Jesús dando testimonio del Evangelio; el Diácono Permanente ayudará al obispo y a su presbiterio en el anuncio de la palabra, en el servicio del altar y en el ministerio de la caridad, mostrándose servidor de todos…como ministro del altar proclamará el Evangelio, preparará el sacrificio y repartirá a los fieles el Cuerpo y la Sangre del Señor… enviado por el obispo, exhortará tanto a los fieles como a los infieles, enseñándoles la doctrina santa; presidirá las oraciones, administrará el bautismo, asistirá y bendecirá el matrimonio, llevará el viático a los moribundos y presidirá los ritos exequiales … ejercitará el ministerio de la caridad en nombre del obispo o del párroco. Con el auxilio de Dios debe trabajar de tal modo que reconozcan en él a un verdadero discípulo de Aquél que no vino a ser servido, sino a servir.
Sería entonces el elegido, interrogado por el Obispo en su voluntad de recibir el Ministerio, de permanecer en el servicio a la Iglesia , de obedecer al Obispo y sus sucesores… a lo que el Humberto fue respondiendo Sí quiero, Sí estoy dispuesto… Sí prometo.
Luego de la oración de toda la asamblea con las letanías, el Obispo en silencio impuso las manos sobre la cabeza de Humberto e hizo la oración de consagración.
Su hijo mayor, Humbertico, trajo hasta el altar las vestiduras propias de los diáconos: la estola y la dalmática, que Irma, su esposa, le ayudó a vestir. Ya con las vestiduras diaconales el nuevo diácono se acercó y arrodilló frente a Mons. Dionisio quien le entregó el libro de los Evangelios; concluyendo el rito de ordenación con el abrazo de la paz del Obispo y de sus
hermanos diáconos permanentes Edel, Vicente e Isaías.
Llena de alegría continuó la celebración… antes de la bendición final María José y Teresa cantaron María, si yo pudiera ofrecerme, como ofreciste tú la vida, al que ofreció todo por mí, con voz entrecortada por la emoción las pequeñas hacían su ofrecimiento. Humberto tomó la palabra para agradecer a todos los que a lo largo de su vida, de su camino de búsqueda y respuesta de la voluntad de Dios, de sus momentos de sombra y de luz, han sido y son los ángeles que le acompañaron y ayudaron siempre.
Que sea siempre su vida servicio , en humildad y amor; que sea su vida testimonio fiel del amor de Dios; para que el gozo de este día perdure por su ministerio en la Iglesia diocesana, su comunidad, su familia y el pueblo.