La diplomacia del vaticano es la más antigua del mundo y la experiencia en estos temas suele ser decisiva. La visita de una semana que ha efectuado el cardenal Bertone es un nuevo ejemplo de esta diplomacia. En los años 60 del siglo XX el entonces Mons. Casaroli, un modesto y callado prelado de la Secretaría de Estado abrió puertas para la Iglesia católica en los entonces rígidos países comunistas. Con extremada discreción fue logrando acuerdos puntuales en lo que se denominó la 'Ostpolitik' (política del este) de la Santa Sede. Más de un cardenal se rasgó las vestiduras. Pero Pablo VI y luego Juan Pablo II (que lo hizo cardenal y Secretario de Estado) lo apoyaron siempre".
"Eso no impidió que las iglesias locales continuaran bregando, desde otra perspectiva, por mayores libertades religiosas y promovieran la acción de los católicos en el terreno político. Algo semejante puede ocurrir hoy en Cuba. Bertone, con toda su investidura de Cardenal de Estado, y con el respaldo explícito del papa Benedicto XVI, se lanza como deportista entusiasta en la delicada tarea de asegurar espacios políticos para la Iglesia. Bertone , que es la tercera vez que recorrió la isla, se entrevistó con el flamante presidente Raúl Castro, y le pide 'gestos de reconciliación' como excarcelar presos, aunque tácticamente no los califica si son o no 'políticos'. No ignora, sin embargo, que muchos de los 230 que están en estas condiciones son católicos prácticos".
"Da un cheque en blanco cuando afirma 'que Raúl Castro continuará con una visión, si todo es posible, de desarrollo, tanto en Cuba como en el ámbito de las relaciones internacionales'. El nuevo presidente y su astuto ministro de Asuntos Exteriores Felipe Pérez Roque saben que esta frase y algunos presos liberados les pueden facilitar el camino de las relaciones con la Unión Europea, siempre crítica por el desastroso estado de los derechos humanos y de la economía. Mientras tanto, en el terreno eclesial, el Cardenal Ortega, arzobispo de La Habana y líder indiscutido, cumple su misión pastoral. Es un hombre de paz, de reconciliación que predica el evangelio a todos: opositores o contemporizadores del régimen. Defiende una Iglesia que está por encima de las opciones políticas pero que llama a cada uno a cumplir sus responsabilidades…".