Tomado de Acontecer Diocesano*
Boletín Nº 1_2008
La ciudad de Guantánamo amaneció de fiesta este domingo 24 de febrero. La plaza Pedro A. Pérez convertida en casa de oración, con un cielo impecablemente azul como techo, acogía a los hermanos de las comunidades de la diócesis guantanamera que se daban cita para la celebración eucarística que presidiría el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano. También acudieron sacerdotes, religiosas y laicos de las diócesis hermanas, entre ellas Holguín, así como personalidades del gobierno y de otras denominaciones religiosas.
Desde las 8:00 am el coro animaba con cantos a los que iban llegando, también se recordaban momentos de la visita de S.S. Juan Pablo II a Cuba.
La celebración comenzó un poco después de las 9.00 a .m., la procesión de entrada resultó uno de los momentos más emotivos, junto al canto litúrgico los aplausos y la cubana algarabía daban la bienvenida al Cardenal quien, evidentemente emocionado, sonreía y saludaba a todos a su paso.
Mons. Wilfredo Pino, Obispo de Guantánamo-Baracoa, le dio la bienvenida con un mensaje donde le presentó al enviado del Santo Padre la historia, las costumbres y la vida de su gente.
En el momento de la homilía el Cardenal Bertone rememoró frases del Papa Juan Pablo II en Cuba cuando se dirigió a la familia, a los jóvenes y a todos los cubanos. Expresó además el gran cariño que siente el Papa Benedicto XVI por Cuba, y su deseo de paz y prosperidad para todos los cubanos, asegurando que sólo en Cristo y su Evangelio se puede encontrar la fuerza para, con buena voluntad, abrirse al diálogo reconciliador y construir un futuro luminoso con todos y para el bien de todos.
Al concluir la Eucaristía , el Cardenal hizo varios obsequios al Obispo, entre ellos un crucifijo para cada comunidad diocesana. Posteriormente fue invitado a premiar a los jóvenes del equipo diocesano de voleibol por los triunfos alcanzados en el torneo local y por el primer lugar en la Copa Juan Pablo II que anualmente se celebra en la Diócesis de Camagüey.
Llegó el esperado momento de bendecir e inaugurar el Obispado de Guantánamo-Baracoa, una moderna construcción, acogedora y funcional. El pueblo que se había congregado en la plaza, junto a los Ministros se trasladaron en procesión a lo largo de la calle Paseo hasta el lugar, allí Mons. Pino hizo un recuento histórico, destacando importantes fechas para Cuba y para Guantánamo, agradeció a todos los que de una forma u otra cooperaron o apoyaron la construcción y fundamentalmente a los que la hicieron posible. El Cardenal Bertone también se dirigió al pueblo presente y luego de la oración y bendición cortó la cinta. El Obispo invitó a los presentes a pasar y visitar el Obispado, destacando con orgullo: “El Obispado de Guantánamo, no mi Obispado, el de todos ustedes”. En ese momento numerosos globos de colores se elevaron al cielo perdiéndose en su inmensidad azul, fue como un símbolo de la súplica presentada al Padre por esta Iglesia.
(*) Acontecer Diocesano, Boletín digital del Servicio Informativo de la Comisión de Medios de Comunicaciones de la Diócesis de Holguín