PALABRAS DE MONS. WILFREDO PINO ESTÉVEZ EN LA CEREMONIA DE BENDICIÓN DE LA SEDE DEL OBISPADO DE GUANTÁNAMO-BARACOA
Querido Señor Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad
Estimado Señor Nuncio Apostólico, Monseñor Luis Bonazzi
Querido Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana
Querido Monseñor Juan García, Arzobispo de Camagüey y Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba,
Hermanos obispos cubanos,
Muy apreciados sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos y laicos,
Distinguidas Autoridades Políticas y de Gobierno,
Distinguido Embajador de Cuba ante la Santa Sede,
Estimados hermanos de otras religiones y de las Instituciones fraternales de la ciudad,
Obreros que construyeron esta sede,
Familias vecinas del Obispado,
Invitados todos:
En esta mañana del domingo 24 de febrero del año 2008 del nacimiento de Cristo,
• Cuando se cumplen 516 años de que Cristóbal Colón llegara a esta provincia capitaneando la nave “Santa María” y plantara la Cruz de la Parra , única que se conserva de las 29 cruces que él asentara en sus cuatro viajes a América
• Cuando se cumplen 497 años de la fundación, por Diego Velázquez, de la primera villa y capital de la Isla en Baracoa bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción
• Cuando se cumplen 318 años de la creación, por el obispo Diego Evelino de Compostela, de la primera iglesia en el valle de Guantánamo, concretamente en San Anselmo de los Tiguabos
• Cuando se cumplen 220 años del nacimiento y 155 años de la muerte del sacerdote Félix Varela, “el primero que nos enseñó a pensar”
• Cuando se cumplen 172 años de la llegada, desde Baracoa, del primer sacerdote que residiría en Guantánamo, el Padre José Andrés Rodríguez Luna, quien fuera, además, el primer maestro que tuvo la naciente ciudad, y cuyos restos descansan en nuestra Iglesia Catedral.
• Cuando se cumplen 155 años de la visita pastoral a estas comunidades de ese gran obispo misionero que fuera San Antonio María Claret
• A casi 100 años de la fundación en nuestra provincia de los colegios de las Hijas de la Caridad , de los Hermanos de la Salle , de las Hermanas Teresianas, de las Hermanas del Cardenal Sancha, y de los Padres Salesianos
• Cuando se cumplen 22 años de la celebración del Encuentro Nacional Eclesial Cubano
• Cuando se cumplen 10 años de la creación, por el Papa Juan Pablo II, de nuestra Diócesis de Guantánamo-Baracoa
• Cuando estamos próximos a comenzar el trienio preparatorio para la celebración de los 400 años del hallazgo de la imagen de nuestra patrona, la Virgen de la Caridad del Cobre
• Y en el año en que será declarado BEATO otro cubano más: el Padre Olallo, benefactor de los pobres
cumplo con el gratísimo deber de presentarles a todos esta bella obra que, después de varios años de trabajo, se inaugura hoy: la sede del Obispado de Guantánamo-Baracoa. Es grande el agradecimiento que debemos a los obreros que lo construyeron por la magnífica calidad en su ejecución. Nuestro recuerdo también para Monseñor Carlos, mi predecesor e iniciador de esta obra. Mucha gratitud y felicitación para el arquitecto, Fernando Castellanos, y para el jefe de la brigada, Leovis Franco. Grande también el agradecimiento para todas las instancias provinciales por su empeño en solucionar las dificultades que fueron apareciendo. Nuestro agradecimiento se hace extensivo para varias instituciones de la Iglesia universal y personas conocidas que nos ayudaron a financiar esta obra.
Hace unos días, un viejo vecino del Obispado me explicaba que en este mismo lugar funcionó un hospital en época de la colonia española, luego hubo una escuela, después una casa de familia y, últimamente, un pequeño parque.
Se me ocurre pedirle a Dios que este edificio que usted, Eminencia, inaugurará en breve, sea todo eso a la vez:
• Que este Obispado sea una casa de familia donde cualquier persona encuentre atención y cariño;
• que este Obispado sea una escuela en valores humanos y cristianos;
• que este Obispado sea un lugar donde la persona que sufre encuentre ayuda, orientación, consuelo y esperanza;
• y que todo el que visite este Obispado encuentre en él, como en los parques, una brisa de aire fresco.
Que Santa Catalina de Ricci, patrona de esta diócesis, siga consiguiendo muchas bendiciones de Dios para este sencillo, abierto y amistoso pueblo.
Eminencia, estamos ansiosos por escuchar sus palabras.
Texto: Mons. Wilfredo Pino. Obispo de Guantánamo Baracoa