viernes, 29 de febrero de 2008


Dora Amador
El Nuevo Herald, 18 de julio de 1996


Como confío en Jesús, creo en el libre albedrío del hombre y de la mujer, en la fuerza del espíritu, el poder de la oración, insisto: la estrategia de la no-violencia para derrocar la dictadura comunista se va enraizando en la conciencia de los cubanos. ¿Cuánto tiempo toma cambiar el corazón? La acción no violenta requiere estudio, práctica y muchas y dolorosas batallas. Es mi mayor deseo en estos momentos que los cubanos nos propongamos asumirla con toda la seriedad, resistencia y valentía que requiere.

Hay preparación interior y exterior. Los métodos: diálogo, negociación, boicot, desobediencia civil, no cooperación, ayunos, preparación de grupos, internacionalización del conflicto, planificación y disciplina, etc. Varios libros son imprescindibles en esta formación: Primero: los Evangelios, después El reino de Dios esta dentro de ti, de Leon Tolstoi, obras capitales que inspiraron a Gandhi (en mayor grado que el Bhagavad Gita). De Gandhi: Mis experiencias con la verdad y Autobiografía. Sobre el maestro hindú: Gandhi: la sabiduria de la no-violencia, de Jean-Marie Muller. De Martin Luther King, Jr.: La fuerza de amar; Por qué no podemos esperar; Los viajeros de la libertad y El clarín de la conciencia. Sobre King: MartinLuther King. Contra todas las exclusiones, de Vincent Roussel; Y finalmente: La fuerza de los no violentos, de Lanza del Vasto y Evangelio y lucha por la paz, de J.H. Goss-Mayr.

Si tuviera que escoger entre muy pocos libros para fundamentar una guía para la acción, acuda a los Evangelios y a la obra extraordinaria de Tolstoi. En la no-violencia el fin se encuentra en los medios, como el árbol en la semilla. La no- violencia no es solo un método político, es una ascesis espiritual. El objetivo final: encontrar la verdad.
Los acontecimientos que llevaron a esta reflexión

Aunque lo negó ante la insistencia de la prensa extranjera, todo parece indicar que Fidel Castro esta listo para abrir las costas y promover la salida masiva de cubanos rumbo a la Florida. "No es un rumor, es un hecho impulsado, preparado por el mismo gobierno", dijo Marta Beatriz Roque, directora del Instituto Cubano de Economistas Independientes. "Es una realidad, ya se están preparando balsas, parece que todo el mundo esta esperando", comento Gerardo Sánchez Santa Cruz, de la Comision Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Llamé a La Habana el domingo para averiguar cómo se había percibido, que había pasado allí el 13 de julio, cuando la Flotilla Democracia se hallaba a 13 millas de la isla rindiendo homenaje a los muertos del remolcador 13 de Marzo. Un grupo de personas arrojó flores al mar en Manzanillo; en el Malecón habanero algunos hicieron lo mismo, pero cada uno por su lado para no levantar sospechas, tiraban sus flores al mar y se retiraban. En la Plaza de la Fraternidad días antes, un grupo denominado Seguidores de Cristo Rey colocó una ofrenda floral junto a 40 fotografías de los ahogados en el remolcador; tambien repartieron volantes con salmos bíblicos entre los que se congregaron alrededor de la gran Ceiba de la Fraternidad, hasta que llegó la policia. Nada más pasó, que se supiera, ese sábado. Los disidentes estaban bajo advertencia de no salir de la casa. Algunos fueron detenidos.

¿Será capaz Fidel Castro de lanzar otro éxodo en estos momentos? Sí, precisamente es lo que busca desde hace tiempo: un caos redentor que provoque el bloqueo naval y la intervención americana para morir heroicamente en la guerra ansiada, David contra Goliat. Me comentaba el otro día un sacerdote que los dos grandes odios de Fidel son sus dos grandes amores: Estados Unidos y la Iglesia Católica. Yo añadiría un tercer odio: el pueblo cubano. Nuestro "redentor" llamó Judas a los deportistas que se asilaron en estos días. Sugiero investigar las incesantes referencias mesiánicas que aparecen en el discurso de Fidel Castro, y su pensamiento desviado del pensamiento de Ignacio de Loyola. Hace poco citó con una sonrisa cínica al padre de los jesuitas diciendo que "en momentos de desolación, Ignacio aconseja no tomar grandes decisiones"; el periodista le preguntaba si planeaba realizar cambios en la política cubana.

 

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