sábado, 22 de marzo de 2008
MENSAJE DE MONSEÑOR WILFREDO PINO ESTÉVEZ, OBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA DE GUANTÁNAMO-BARACOA, CON MOTIVO DE LA SEMANA SANTA-2008

(CANTO: EN LA CRUZ MURIÓ EL HOMBRE UN DÍA)

Queridos hijos de esta gran familia guantanamera:

Les saluda, una vez más, su obispo. Todavía nuestros corazones están llenos de la gran alegría que nos dejó la visita a Guantánamo, el pasado domingo 24 de febrero, del cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Papa Benedicto XVI. Nuestro buen Dios lo trajo a nuestra tierra por algo y para algo, y por eso hemos puesto en sus manos, con esperanza, esta visita. Él nos impresionó a todos por su cercanía, su sencillez y su sonrisa. ¡Qué contentas se sienten las 203 comunidades de nuestra Diócesis con el crucifijo que, generosamente, les regaló para sus celebraciones! ¡Cuántos elogios se escuchan para el Coro y sus 130 integrantes! ¡Cuántos hablan del cariño con que, los más de 150 responsables de la acogida, atendieron a más de cinco mil peregrinos que vinieron de los municipios del interior de la Diócesis para unirse, en una gran familia, a sus hermanos de la ciudad de Guantánamo! ¡Cuántas personas felicitaban a nuestros fieles, al día siguiente, en sus trabajos y escuelas! En verdad, tenemos muchos motivos para decir, con el salmo de la Biblia : “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

Ahora nos corresponde preparamos para vivir una nueva Semana Santa, que comenzará pasado mañana, día 16, con la celebración del Domingo de Ramos y terminará el domingo 23 con la fiesta de la Resurrección de Jesucristo. Recuerdo que, en mi mensaje del año pasado, yo les decía que ojalá las 52 semanas del año fueran todas semanas santas, o sea, semanas sin pecado, sin robos, sin violencia, sin insultos, sin hijos llorando el divorcio de sus padres, sin esposas sufriendo las borracheras de sus esposos, sin lágrimas, sin adulterios, sin abortos, sin egoísmos, sin discusiones, sin broncas, sin mentiras, sin divisiones. Y también los invitaba a aprovechar estos días santos para hacer el bien, para consolar al triste, para ayudar al necesitado y al enfermo, para compartir más con la familia, para aconsejar al que piensa mal, para arreglar matrimonios que están rompiéndose, y para arreglarnos con los que estamos peleados. Toda esta enseñanza mantiene su actualidad.

Hoy quisiera hablar personalmente con cada uno, de tú a tú, como se hablan los amigos. En esta semana Dios quiere tocar fondo en tu alma. Tal vez tú necesitas que él te consuele, o te aconseje qué hacer, o te perdone el mal que has hecho… ¡Deja, por tanto, que el Señor entre en tu corazón! No le ofrezcas resistencia. No le juegues cabeza. No quieras engañar a Dios, que no podrás.

Puede que tus cosas pasadas pesen demasiado en ti, porque hay muchos pecados cometidos. Y, tal vez, grandes pecados. Quizás has llegado a pensar que no tienes remedio, y el desaliento se ha metido de lleno en tu vida porque has querido hacer el camino solo… ¡y eso es tan duro!

Hoy Jesucristo te pide hacer el camino con él. Él quiere ilusionarte con el Reino de Dios, porque quiere gritarte al oído que la vida, esta vida, tu vida, vale la pena vivirla. Que es posible cambiar el corazón. ¡Hay en la historia tantos sinvergüenzas que después llegaron a ser santos! La Biblia nos cuenta ¡tantas historias de pecadores arrepentidos…!

Déjame decirte claramente que Jesucristo quiere olvidar que te alejaste de él y de su Iglesia. Jesucristo lo que quiere es que decidas volver a su casa. Él quiere perdonarte tus pecados y ayudarte a que no vuelvas a cometerlos. Jesucristo quiere devolverte la paz a ti y a tu familia. Jesucristo quiere darte la tranquilidad que tú y los tuyos necesitan. Jesucristo quiere invitarte a comenzar una vida nueva, sin cuentas pendientes. Jesucristo quiere decirte a ti y a tu familia lo mismo que dijo en la casa de un gran pecador llamado Zaqueo cuando éste se arrepintió de sus errores: “Zaqueo, hoy ha llegado la salvación a tu casa”. Recuerda siempre, y de modo especial en esta Semana Santa, que Jesucristo murió y resucitó para salvarnos a todos de la esclavitud del pecado.

Quiero invitarte a que escuches ahora este canto en el que oirás al propio Jesucristo decirte NADIE TE AMA COMO YO. Él te asegura que ha esperado por ti hace mucho tiempo. Seguro que él sabe lo que cada uno de nosotros ha llorado, ha sufrido y necesita. Cierra tus ojos para oír con el corazón su voz: MIRA LA CRUZ , FUE POR TI, FUE PORQUE TE AMO. NADIE TE AMA COMO YO.

(CANTO: NADIE TE AMA COMO YO, de Martín Valverde)

Todo Viernes Santo termina en Resurrección. Lo que no podemos pretender es llegar al Domingo de la Resurrección sin pasar por el Viernes Santo.

¡Hay tantos que andan por nuestras calles medio muertos, o muertos en vida, con el alma seca o rota! ¡Hay tantos que están pidiendo una mano que los ayude a salir de su parálisis! Pero, para dar a Dios, primero hay que vivirlo. Porque nadie da lo que no tiene. Hay que vivir resucitados, para hablar del Resucitado.

¡Y ese Jesucristo Resucitado no se cansa de tocar a tu puerta! Porque quiere cambiarte desde dentro, para que la cosa no quede en fachada… Porque quiere que tú te encuentres contigo mismo… Porque quiere decirte que a él no le importa lo que hayas hecho, sino lo que estés dispuesto a hacer… Porque quiere animarte y convencerte que fuera de él no hay salvación. Que otro como él no hay. Que él es el único que tiene palabras de vida eterna. Y que es el amigo que nunca te va a fallar.

¡Ábrele tu corazón al Resucitado! ¡Hay tantos hermanos en nuestras iglesias dispuestos a darte una mano!

¡Cuántos años de estudio necesitamos para llegar a ser médicos, o ingenieros, o arquitectos! Y sin embargo, para convertirse a Jesucristo basta solo un segundo, aquel en que tú tomes lo que Santa Teresa llamó, una “determinada determinación”, que podría ser: Yo no quiero seguir igual a como estoy. Yo quiero acercarme a Dios. Yo quiero aprender más sobre Dios. Yo quiero formar parte de la Iglesia. Yo quiero tener a Jesucristo como el amigo que nunca falla. Yo quiero resucitar con él.

Que Dios te ayude a lograr todo esto en la próxima Semana Santa. Pon tú la parte que a ti te toca. Ahora, con un canto final de resurrección, yo quiero darte mi bendición a ti, a todos los tuyos, y a todos los hijos e hijas de esta provincia.

Que nuestro Dios, rico en misericordia, esté siempre a su lado para defenderlos de cualquier mal. Que El vaya delante de ustedes para guiarlos y detrás de ustedes para cuidarlos. Que El vele por ustedes y los sostenga. Y que la bendición de Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes, y los acompañe hoy y siempre. AMÉN.

(CANTO: ALELUYA, EL SEÑOR RESUCITÓ, del grupo Imagen)

(Transmitido por la radio provincial de Guantánamo, en el programa “Señal”, el viernes 14 de marzo, a las 9 y 30 de la mañana. Duración: 16.02)

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