por Alina Rodríguez
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Holguín, 1ro de Abril/2008 – Con el lema
“ ¡Resucitó para que seas sal y luz en el mundo!” un numeroso grupo de jóvenes de la casi totalidad de las comunidades de la Diócesis celebraron la Pascua Joven en la Iglesia parroquial de San José. Desde las nueve de la mañana hasta horas de la tarde el entusiasmo se adueñó del lugar. El encuentro fue organizado y guiado por los animadores del equipo diocesano de pastoral juvenil y sus asesores, quienes, con mucho amor, se entregaron a la tarea con el fin de presentar un encuentro-convivencia del agrado de todos.
Entre las acciones llevadas a cabo se incluyeron diversas dramatizaciones, reflexiones a partir de problemáticas actuales y la presentación de un grupo musical juvenil que logró trasmitir un mensaje de paz, alegría y comunión entre todos los presentes.
Por otra parte, la oración tuvo su momento cumbre al reconocer la Resurrección de Cristo como experiencia fundacional para el diálogo con el Padre y Creador. En esa oración compartida y en la seriedad con que fueron tratados los dilemas que afronta el joven moderno, se evidenció la necesidad de que la juventud católica está llamada a impregnar de los valores cristianos la sociedad en la que vive y a la que pertenece.
En la homilía de la Misa , el Obispo insistió en cómo los ejemplos utilizados por Jesucristo –la sal y la luz, junto con la levadura– hacían descubrir la necesidad de vivir una verdadera identidad cristiana, capaz de afectar positivamente los ámbitos en los que un joven se desenvuelve: la familia, la escuela o centro universitario, la misma comunidad o el grupo al que pertenece.
A partir de la experiencia de esta Pascua Joven no se puede decir que la juventud está perdida, como refieren algunos abuelos, porque éste sábado, decididamente, que la Iglesia de San José fue tomada por la esperanza y la creencia en un futuro mejor.
Colaboración de: SECOS-Holguín