miércoles, 21 de mayo de 2008

Boletin Vitral
No. 300  Año 7. 15 de mayo de 2008


"Los cristianos no somos personas sometidas a mandatos que vienen de afuera o de arriba, no somos cañas que mueve el viento según las circunstancias. Somos personas guiadas por una fuerza interior que viene de Dios, y que nos permite discernir el bien bajo cualquier circunstancia. Esa fuerza interior, es la acción del Espíritu Santo en nosotros" Esas fueron las palabras del guionista de la vigilia de Pentecostés que celebró la Parroquia de Consolación del Sur, en la Vega de Chanito, a las afueras del pueblo, con la presencia de representantes de la mayoría de las comunidades del campo que forman la Parroquia.

A la luz de 12 velas, y acompañado por 12 acólitos vestidos de alba, con el canto precioso del coro parroquial y el trío Las Damas de Pinar, las alrededor de 150 personas vivieron una auténtica velada de oración eucarística. Antes de las lecturas de la misa, un grupo de mujeres, representantes de comunidades del campo predicaron a los participantes, sobre varios elementos de la vida en el Espíritu: el discernimiento cristiano, la escucha de la palabra, la visión crítica de la realidad, el anuncio del Evangelio, entre otros. Luego de las lecturas el Padre Vicente Cabrera predicó sobre la presencia del Espíritu Santo en la historia de la Salvación , y recordó que Pentecostés es la fiesta en que se celebra el momento en que el Espíritu se hizo especialmente presente en la comunidad de los Apóstoles, tal como Cristo les había anunciado. El Espíritu, que animó la Creación desde el Principio, es la fuerza interior que anima la Iglesia , y que lleva a las personas a la salvación.

El momento del ofertorio fue muy especial, los 12 acólitos escoltaron al pan y al vino con 12 antorchas mientras el coro cantaba "ven Espíritu de amor sobre mi." y la luz amarilla iluminaba el rostro de todos, dejando ver una gran diversidad de expresiones de devoción, como muestra de la diversidad de expresiones de vida del Espíritu en medio de su pueblo.

Al terminar la celebración el Padre Vicente agradeció a todos los que prepararon la celebración, así como la presencia y disposición de los participantes, haciendo notar que el lugar de la celebración y los símbolos, aunque supusieron un esfuerzo para todos, sirvieron para recrear de alguna manera el ambiente exclusivo y sencillo en el que el Espíritu Santo se manifestó a la primera comunidad cristiana, para darles la fuerza con que después anunciaron el Evangelio a todos los confines del mundo conocido de entonces, superando toda clase de dificultades.

Muchas otras celebraciones de Pentecostés se celebraron en la diócesis, en Cuba y en el mundo, este reportaje se ha escrito para dar testimonio de que el Espíritu Santo habita en medio de su Iglesia.

Publicado por Cubacatolica @ 0:32  | Noticias
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