por Dora Amador/www.palabracubana.org/junio de 2008
Queridos:
El dolor, la decepción que ustedes sienten, los siento yo. Por eso me ha llegado al corazón lo que expresan en sus columnas publicadas en El Nuevo Herald esta semana: El vicario general de La Habana, de Nicolás Pérez Diez Argüelles y La comunión del diablo, de Andrés Reynaldo, ambas incluidas en esta edición de Palabra, así como la columna que las provocó, Breve aproximación al Che, de Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, publicada en Granma.
Es devastador ver el verdadero rostro de algunos jerarcas de la Iglesia Católica cubana. Gracias a Dios son los menos, pero acaso los más influyentes hoy, los que sientan las pautas totalitarias a seguir por los laicos, los sacerdotes, los miembros de congregaciones religiosas. Gracias a Dios también hay muchos que, movidos por el Espíritu Santo, fieles a Jesucristo, no son tan imprudentes con Dios, por eso lo son con el régimen castrista, es decir con el mal. Ellos y ellas viven en la verdad, que es Cristo, proféticamente: son los verdaderos seguidores del Evangelio.
Recuerdo que hace poco, conversando con un sacerdote de alto rango cubano que estaba de visita en Miami –algo que he escuchado otras veces de católicos de allá y de acá, que confunden jerarquía con Iglesia– dijo que su labor era evangelizar, no meterse en política, y que “sus curas” estaban instruidos en esa línea para la evangelización de los laicos. “Si después de ser evangelizados se quieren meter en asuntos políticos, allá ellos”, cita textual. Aunque creo que Nicolás y Andrés lo conocen, quizá otros lectores no, y es por eso que insto a todos a leer el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, principalmente, y debido al tema que nos concierne aquí, los capítulos que menciono al final de esta página.
Quiero también recordarle, de buena voluntad, al Secretario Adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba,Monseñor Félix Pérez Riera, a que lo lea, dado que varias veces me he preguntado por qué si las Damas de Blanco son miembros fieles de su parroquia, Santa Rita, de la cual él es párroco, no ha hecho ni dicho nada, no ha salido en defensa de ellas después que fueron arrastradas y golpeadas cuando se sentaron pacíficamente en la Plaza Cívica a exigir la liberación de sus familiares, presos políticos de la Primavera Negra de 2003.
"Es una situación bastante peculiar, que nosotros no buscamos. De hecho, de ese grupo de señoras que viene cada domingo ninguna pertenece a nuestra Iglesia", dijo Pérez Riera en una ocasión acerca de estas heroicas cubanas que van allí a rezar por sus familiares presos. En otro momento, no hace mucho, citado por una agencia de prensa dijo que "las Damas de Blanco se portan muy bien en su iglesia"'. ¿Qué quiso decir con eso?
Todo el Compendio, que fue uno de los grandes legados que nos dejó Juan Pablo II, el grande, es una lectura fundamental para la formación intelectual y espiritual de la persona humana. Debe leerse en su totalidad, y de nuevo, para el que no esté al tanto del hipertexto les pido hacer clic aquí: Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. También se puede conseguir en cualquier librería católica. En Miami sugiero la Librería San Pablo, en la Calle 8 entre las Avenidas 57 y 58. Es una de las mejores librerías católicas en español de Estados Unidos.
Nicolás, dices en tu artículo que “durante la clandestinidad fui alguien de misa y comunión diaria. Por eso cuando, después de destruir a mi familia y a mí mismo, la alta jerarquía de la Iglesia católica tuvo que escoger entre la libertad y el miedo, y escogió el miedo, caí en una profunda crisis religiosa que aún no he logrado superar”. Estas palabras son las que me impulsaron, más que otras, a escribirte. Por favor, no confundas jamás institución con Iglesia, jerarquía católica con Iglesia católica. Tú eres Iglesia, yo soy Iglesia, porque cada uno de nosotros está habitado por el Espíritu, formamos todos unidos el Cuerpo Místico de Cristo. Quisiera que salieras de tu “crisis religiosa” pidiéndole a Dios que te devuelva la fe. ¿Tienes fe? A lo mejor respondes “la perdí”, como responden tantos, lugar común que enmascara el mal que logró –es el mayor empeño del Espíritu del Mal– penetrar en tu corazón. No que carecer de fe sea malo, a fin de cuentas es un misterio quién la tiene y quién no, pero algo sí es cierto, si has perdido la fe, ¿por qué no la buscas? “El que busca encuentra, el que pide se le dará, el que toque a mi puerta se le abrirá”, dice Jesús a la espera siempre de cada uno de nosotros. Vuelve a tu fe, a tu religión católica, que es tu patria verdadera y la mía. Iglesia es mucho más que edificios, instituciones, hombres y mujeres habitados por el pecado empeñado en destruirla, y son muchos los que lo hacen desde las mismas entrañas de una parroquia, una diócesis, un seminario o noviciado. Es el mayor triunfo del mal. Pero Iglesia eres tú mismo, que al denunciar la injusticia en Cuba estás siendo más fiel a Dios acaso que el vicario general, que también es humano y yerra. La Iglesia, sabes, está integrada por hombres y mujeres que muchas veces no viven en fidelidad a ella, no son fieles a Dios.
Andrés, como siempre, te leo, y ésta, como muchas de tus columnas son memorables. Escribes: “Carlos Manuel recuerda que una vez Juan Pablo II dijo que el Che le inspiraba respeto, puesto que había luchado en nombre de los pobres. En esa anécdota, nuestro culto prelado parecía buscar una patente de corso. Ignoro si la cita está sacada fuera de contexto. Sea como sea, si Karol Wojtyla dijo eso del Che cometió un error imperdonable”. Creo que la última es una frase que está de más, que no la pensaste bien. ¿Imperdonable? Andrés, todos tenemos que perdonar, a eso estamos llamados si somos verdaderamente cristianos. Y me parece que tu oscilas, te sientes atraído poderosamente por Dios, lo que no sabes es que Dios es el que te amó primero, y tú le quieres responder amándolo. Perdonar es uno de los mandatos más difíciles del Evangelio, y Jesús insiste en ello. Qué duro, pero qué liberador es hacerlo, qué paz nos llena el corazón cuando perdonamos. Así somos nosotros perdonados. Yo lo hice, lo hago, con la ayuda de Dios, porque sola no puedo. Sé que sonreirás pensando qué naive, u otra cosa de mí, no lo sé. Pero aunque alguna vez elogiaste el cinismo y hace poco decías en otra columna que veías a un perverso dentro de todo beato, quiero decirte querido Andrés que no todo beato es un perverso. Ahora mismo el Padre Félix Varela está en proceso de beatificación. No sólo tenemos que perdonarnos unos a otros, también amarnos. No hay otra. Y el amor es un acto de la voluntad, a más comunión y comunicación con Dios, más amor.
Un sacerdote cubano que reside en Cuba y que pide no se publique su nombre, le escribió a Alicia Bombino, editora del blog Cubacatólica, que a Mons. Carlos Manuel de Céspedes le faltó decir en su artículo del Granma que el Papa dijo estando en Cuba que "El Che está ante el juicio de Dios". .
El título de tu columna, La comunión del diablo, me dice que crees en ese poder maligno cuya única misión es encerrarnos en su círculo para apartarnos de Dios. ¿Cómo no caer en la trampa que nos tiende? Con el bien, el mal se vence con el bien. De lo contrario él nos vence. He ahí por qué debes tener cuidado al juzgar, porque, sin saberlo acaso, el mal te tiende una red, y entras. Como juzguemos, seremos juzgados, eso lo sé. Y mira que tendemos a juzgar.
Se dice que el mayor logro del demonio es hacernos creer que no existe. Pero sí existe, lo vemos a diario. Tiene siempre un rostro y un nombre, y a veces está muy cerca de nosotros.
Pero el mal no tiene la última palabra. Y por cada vicario general que elogia a un asesino hay decenas de sacerdotes cubanos ejemplares, entregados en cuerpo y alma a hacer el bien en esa pobre isla y en todo el mundo. Por eso y por muchas otras cosas, no nos dejemos vencer por el mal. Sé lo que cuesta renunciar a una venganza, contando con todas las armas para ejecutarla, por el terrible mal que te han hecho, sé lo tremendo que es perdonar y decidir amar a quien te hirió de por vida. Pero también sé, me consta que Jesús, por sus heridas nos ha sanado y estamos llamados a ser precisamente eso: sanadores heridos. La Palabra hecha carne, Jesús, nos salvó, ¡estamos salvados! ¿Comprendes la magnitud de eso? ¿Qué nos aguarda la vida eterna, que ya comienza aquí, ahora, porque hemos probado ligeramente, de lejos, la grandeza, la belleza, la bondad, el amor infinitos del Reino?
La oración es la vía para llegar a Dios, abramos el corazón a Cristo para que nos sane de tanta herida, las que nos hicieron y las que hemos hecho a otros, y nos ayude a seguir adelante gozosos en la fe, la esperanza, felices en el amor.
Estos son los capítulos que recomiendo leer del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, para eliminar cualquier duda acerca del compromiso político y social que tienen todos los católicos; de lo inseparable que es esta doctrina de la evangelización. Quien no defiende los derechos humanos, la dignidad de la persona, la libertad, la democracia y el bien común, quien no es solidario con el que sufre comete un grave pecado social, nuevo concepto, por cierto, que se incluye en el compendio.
CAPÍTULO SEGUNDO
MISIÓN DE LA IGLESIA Y DOCTRINA SOCIAL
I. EVANGELIZACIÓN Y DOCTRINA SOCIAL
a) La Iglesia, morada de Dios con los hombres
b) Fecundar y fermentar la sociedad con el Evangelio
c) Doctrina social, evangelización y promoción humana
d) Derecho y deber de la Iglesia
CAPÍTULO TERCERO
LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS
V. LOS DERECHOS HUMANOS
a) El valor de los derechos humanos
b) La especificación de los derechos
c) Derechos y deberes
d) Derechos de los pueblos y de las Naciones
e) Colmar la distancia entre la letra y el espíritu
CAPÍTULO CUARTO
LOS PRINCIPIOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
II. EL PRINCIPIO DEL BIEN COMÚN
a) Significado y aplicaciones principales
b) La responsabilidad de todos por el bien común
c) Las tareas de la comunidad política
VII. LOS VALORES FUNDAMENTALES DE LA VIDA SOCIAL
a) Relación entre principios y valores
b) La verdad
c) La libertad
d) La justicia
CAPÍTULO OCTAVO
LA COMUNIDAD POLÍTICA
II. EL FUNDAMENTO Y EL FIN DE LA COMUNIDAD POLÍTICA
a) Comunidad política, persona humana y pueblo
b) Tutelar y promover los derechos humanos
c) La convivencia basada en la amistad civil
III. LA AUTORIDAD POLÍTICA
a) El fundamento de la autoridad política
b) La autoridad como fuerza moral
c) El derecho a la objeción de conciencia
d) El derecho de resistencia
e) Infligir las penas
IV. EL SISTEMA DE LA DEMOCRACIA
a) Los valores y la democracia
b) Instituciones y democracia
c) La componente moral de la representación política
d) Instrumentos de participación política
e) Información y democracia
V. LA COMUNIDAD POLÍTICA AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD CIVIL
a) El valor de la sociedad civil
b) El primado de la sociedad civil
c) La aplicación del principio de subsidiaridad
VI. EL ESTADO Y LAS COMUNIDADES RELIGIOSAS
A. La libertad religiosa, un derecho humano fundamental
B. Iglesia Católica y comunidad política
a) Autonomía e independencia
b) Colaboración