miércoles, 16 de julio de 2008

por: Xiomara Rodríguez Torres
www.iglesiacubana.org/julio de 2008

Pinar del Río, julio 10: “Eucaristía, don de Dios para la vida del mundo” fue el lema que animó la celebración del 49 Congreso Eucarístico Internacional, realizado en Quebec, Canadá, del 15 al 22 de Junio del presente año y en el cual se dieron cita numerosas delegaciones de todos los continentes, que “llevaron la riqueza de su fe, de sus culturas, de sus diferentes idiomas y de su alegre esperanza”, como manifestara el Cardenal Marc Ouellet, Arzobispo de Quebec y Primado de Canadá, en una entrevista.

También se celebraron en esa fecha los 400 años de la fundación de la ciudad de Quebec y todos juntos dimos gracias por la fe de la Iglesia en Cristo Resucitado y por la Santa Eucaristía , regalo inmenso de Dios para los hombres.

En este Congreso participó una delegación cubana integrada por 11 personas en representación de cada una de las diócesis de nuestro país, entre los que se encontraban sacerdotes, diáconos permanentes y laicos Ministros de la Eucaristía ; además contamos con la presencia del Cardenal Jaime Ortega Alamino, quién fuera invitado a dicho evento.

El programa incluyó una gran cantidad de expresiones de nuestra fe: catequesis magníficas, testimonios maravillosos, liturgia, adoración, encuentros fraternales, talleres de reflexión, música, cantos y una procesión con el Santísimo Sacramento, cuyo recorrido era de 5 Km ., en la que participaron más de 20 000 fieles por las calles de Quebec.
Como preparación al Congreso, católicos de todo el mundo y en especial de Canadá, se esforzaron en apreciar ese gran regalo que es la Eucaristía , y proclamar que este don nos aporta la fuerza para hacer que nuestro mundo sea realmente mejor; mediante la oración, la reflexión y las reuniones fraternales.

El Arca de la Nueva Alianza , objeto simbólico concebido por jóvenes y adultos, recorrió toda Canadá después de su bendición en Roma, por el Papa Benedicto XVI, y llegó al Coliseo Pepsi, el día de su inauguración, en la Ciudad Eucarística , donde se realizaban las sesiones matutinas del Congreso, para ser colocada posteriormente, en la capilla que lleva su nombre, sirviendo de base a la Custodia del Santísimo Sacramento para su adoración silenciosa durante todo el tiempo que duró el evento, también en la Ciudad Eucarística.

Fue una gran celebración, no tengo palabras para expresarlo por mucho que diga, pues todo estuvo por encima de nuestras expectativas, y me sirvió mucho para reavivar y compartir mi fe, y llevar en especial, a mi Iglesia Local, la Buena Nueva proclamada. Pienso que este Congreso dará numerosos frutos, en el corazón de todos los participantes.

Aunque todas las experiencias sobre la Eucaristía y su acción en nuestra vida, fueron maravillosas, a muchos nos impresionó la catequesis impartida por su Excelencia Mons. Luis Antonio Tagle, Obispo de Imus (Filipinas), quien es un teólogo lleno de esperanza y muy escuchado, y el testimonio de la Sra. Marguerite Barankitse, fundadora de la ONG Casa Shalom. Ella es titular de un doctorado Honoris Causa de la Universidad de Lovaina, trabaja activa y valientemente por la paz y la reconciliación de Burundi. Dedica su vida y todos sus esfuerzos a los niños víctimas de la guerra. Hoy día son más de 50 000 los niños y adultos que han sido socorridos por la Casa Shalom , desde 1994.

Su mensaje es:” Nunca tendrá el mal la última palabra. La fe y el amor desplazan las montañas del odio”.

Su Santidad no participó directamente, pero su homilía fue transmitida, desde Roma, en diferido, en pantallas gigantes colocadas en distintos lugares de la sede del Congreso, y en ella anunció que el próximo Congreso Eucarístico Internacional se celebrará en Irlanda, en el año 2012.

Hemos vivido días de gloria, como para entender al apóstol Pedro cuando quería hacer tres tiendas en el monte Tabor, sin embargo comprendemos que nos toca ahora a nosotros, “bajar a Jerusalén” para dar testimonio del Hijo Amado, el elegido del Padre, e invitar a la gente a que lo escuchen.

Quebec queda en el recuerdo, pero lo que hemos visto y oído no podemos dejar de predicarlo nunca.

Colaboración de: Sergio Lázaro Cabarrouy


Comentarios